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David Alandete: «Nuestra misión es informar con equidistancia, no convertirnos en justicieros»

Abc.es 
David Alandete, reconocido en 2025 con el premio al Mejor Corresponsal Español del Club Internacional de Prensa, presenta su nuevo libro, 'Objetivo Venganza', en el que aborda las claves del fenómeno Trump («una personalidad y una administración que han sido mal evaluadas y peor contadas al público español») desde su experiencia directa como corresponsal en Washington. Y hablamos con él de pecados… -Le perdono un pecado capital. -Los he cometido todos y del que más me arrepiento es el de la soberbia. Así que, por favor, perdóname haber sido soberbio. - Casi se absuelve solo al ser capaz de reconocerlo y arrepentirse de ello. -A lo largo de la vida, uno de nuestros grandes logros es ser consciente de los errores cometidos. Todos cometemos muchos y hay que aprender de ellos. Además, una de las cosas buenas que tiene ser católico es que puedes cometer tus errores, y tus pecados, y luego trabajar por la absolución. Por eso creo que el catolicismo nos convierte en mejores personas. - La perspectiva del perdón hace del arrepentimiento y la voluntad de mejora una buena opción. -Claro, es que el perdón necesita del arrepentimiento. El acto de la confesión incluye siempre ese arrepentimiento porque tienes que haber pensado en qué es lo que has hecho. Y, si repasas los pecados capitales, son pecados bastante comunes. -¿Intenta mantener alguno especialmente a raya? -La soberbia y la ira. -¿Y cuál cree que es el pecado capital de nuestra profesión? -Creo que el periodismo es una profesión que funciona mucho con egos. Está uno siempre peleando con el resto de la profesión para sacar la noticia el primero, para hacer la pregunta antes, para tener la exclusiva. Es una profesión muy competitiva y hay que controlarlo constantemente para que esa competencia sana no se acabe convirtiendo en algo insano. Por eso creo que es necesario estar examinándote constantemente para ver cuándo la voluntad de dar una información, el ir detrás de la verdad, no se convierta en un simple ejercicio de egolatría. -Ese momento en el que la pasión se convierte, por exceso, en pecado. -Mesura. Es una cuestión de mesura. La identificación de los pecados capitales es simplemente una forma del catolicismo, que es nuestra cosmovisión y está en la base de lo que es el sistema de valores occidental, de recomendarte ser mesurado. Y de recomendarte ser algo que hoy en día está, cada vez más, fuera de los parámetros periodísticos tal y como se viven en España. Es decir, la equidistancia, la mesura. El control de las pasiones cuando informas de algo se está perdiendo por una forma de hacer periodismo que es exasperada, es periodismo de tertulia, de tener una opinión inmediata. Eso es soberbia. Pura y dura. -El gran pecado del periodismo. -Sí. La soberbia de -durante tanto tiempo, desde determinado medios y determinados sectores- haber adjudicado una serie de adjetivos que no nos pertenecen: periodismo ciudadano, periodismo feminista, periodismo humano, periodismo comprometido, periodismo activista… Todos esos adjetivos están arruinando a la profesión, que no tiene que erigirse en salvador de determinados colectivos o causas. -Y no es esa nuestra misión… -Nuestra misión es informar con equidistancia, con mesura, con templanza. No tenemos que convertirnos en justicieros. Estamos convirtiendo el periodismo en una forma de ajustar cuentas. Y yo me rebelo contra eso.

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