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Nelson Figueroa, opositor a bombero: «Superé las pruebas físicas, pero fue la semana más larga de mi vida»

Abc.es 
Para convertirse en bombero, una persona debe superar una serie de pruebas exigentes. Las plazas de oposiciones que se ofertan cada año en cada cuerpo son limitadas, y estos exámenes ayudan a encontrar a los más indicados para ocupar estos puestos . El proceso suele contemplar cuatro fases diferenciadas: un examen psicotécnico, una entrevista personal con un mando superior, un examen teórico y las pruebas físicas . La última fase de la lista se plantea como una prueba de nivel físico y mental , en la que el opositor debe demostrar que su cuerpo está preparado para soportar la tensión y exigencia de una crisis real. Cada cuerpo -y existen más de 180 cuerpos repartidos por todo España- plantea sus mínimos a exigir en las físicas, dentro de la base común. Establecen marcas, ejercicios, puntuaciones y cómo las repartirán durante el proceso. Nelson Figueroa acaba de experimentar cómo la variabilidad de estos factores puede acercar a un opositor al suspenso , al temido cartel de 'no apto'. Él ya es bombero forestal en las BRIF (Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales) y acaba de presentarse a la oferta de Conductor especialista y Patrón de operaciones de rescate marítimo en Lanzarote . «Superé las pruebas físicas de bombero , pero fue la semana más larga de mi vida», reconoce el opositor. Estos exámenes se desarrollaron a lo largo de cuatro días, en los que intercalaron pruebas de resistencia, velocidad y adaptabilidad. «Empezamos super frescos, unos 100 metros lisos donde hicimos un buen papel», reconoce. El examen de velocidad por la mañana fue seguido por una prueba de fuerza en el tronco superior por la tarde. «Seguimos por la tarde con la cuerda , con la que me llevé una sorpresa porque había preparado la salida de una forma que no valía y tuve que improvisar y eso se vio reflejado en la nota» , se lamenta. Tuvo toda la noche para reponer fuerzas físicas y mentales y en el segundo día se enfrentó de nuevo a la pesadez del sistema de examen. «Empezamos con el segundo día y aquí fue donde ya noté que la semana se iba a ser muy larga», comenta. «Al dividir las pruebas de mañana y tarde, te pasabas el día con picos de tensión que nunca había sufrido y da unos dolores de cabeza que te dejan frito», explica desde su experiencia. «Aún así superamos con creces el salto y el press banca », continúa. Para cada una de estas pruebas, los opositores se distribuían en un polideportivo con zonas interiores y exteriores. Pudieron calentar y estirar antes de cada prueba, tal y como Nelson comparte. «Empezamos el tercer día y la recta final y es que el cuerpo ya lo pedía», continúa narrando. «Era el momento de las dominadas y la natación , una prueba con la que casi ni sudo y la otra con la que casi me ahogo, pero eso no hizo que no nos llevásemos el apto». «Ya por fin llegamos al último día, en el que teníamos que darlo todo», cuenta, «porque eran 1500» metros. 1 kilómetro y medio de carrera en el que los candidatos deben combinar resistencia con velocidad para lograr el 'apto' Cueta Nelson que los corrió «con la esperanza de que ya acabara esta semana infernal, que aunque fue muy sufrida, terminé muy contento porque nos deja un paso más cerca de conseguir nuestro sueño», reconoce.

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