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La relación entre Kiko Rivera e Irene Rosales se enfría seis meses después de su ruptura

Abc.es 
Lo que en un inicio se presentó como una separación en términos cordiales parece haber cambiado con el paso de los meses. Kiko Rivera e Irene Rosales , que pusieron fin a su matrimonio el pasado verano tras más de una década juntos y dos hijas en común, ya no mantendrían el trato cercano que ambos aseguraron priorizar por el bienestar familiar. Cabe resaltar que, en aquel momento, se dijo que no existían terceras personas y que el vínculo familiar seguiría intacto. En aquel momento, Irene Rosales expresó públicamente: «Hay mucho cariño, hay unión y, sobre todo, mucho amor por la familia que hemos formado. Eso seguirá siendo así porque, aunque nuestra relación como pareja haya llegado a su fin, nuestro vínculo familiar siempre estará». Sin embargo, medio año después, las imágenes y testimonios publicados por la misma cabecera dibujan un escenario distinto, donde la distancia entre ambos sería evidente. Según reveló Jorge Borrajo, director de la revista 'SEMANA', el medio recibió material gráfico exclusivo que reflejaría la tensión existente entre la expareja durante un encuentro reciente. El episodio habría tenido lugar en el colegio de sus hijas, coincidiendo con el cumpleaños de la menor. Borrajo fue tajante en su intervención televisiva: «No es que no haya buena relación, es que no hay relación, las imágenes que publicamos en 'SEMANA' lo prueban y son de su último encuentro el viernes pasado, que era el cumpleaños de la peque de la casa y el fin de semana le tocaba a Kiko. Aun así, Irene quiso acercarse a la puerta del cole para darle ese abrazo a la peque, pero fue llegar Kiko y hubo tensión», expresó el periodista. Ante la pregunta sobre si Irene Rosales podría haber estado afectada emocionalmente, el periodista añadió: «Los testigos presenciales, entre ellos los fotógrafos, nos aseguran que iba con gafas de sol, pero que la mirada y la cara eran de poder llevar lágrimas debajo de esas gafas». Según explicó, ninguno de los dos habría sido consciente de que estaban siendo fotografiados en ese momento. Mientras la distancia entre ambos parece haberse acentuado, sus vidas sentimentales han seguido caminos distintos. Irene Rosales mantiene una relación con un empresario llamado Guillermo, con quien comparte viajes y mensajes públicos de cariño en redes sociales. Por su parte, Kiko Rivera confirmó a finales de año su relación con Lola a través de un comunicado personal en el que expresó su felicidad y su deseo de avanzar sin ocultarse. En el mismo espacio televisivo, los colaboradores plantearon posibles razones detrás del enfriamiento del trato entre los exconcursantes de 'GH DÚO'. Uno de los puntos mencionados fue la supuesta petición de que la actual pareja de Rivera pudiera acudir a recoger a las niñas al colegio. Jorge Borrajo confirmó que dicha solicitud existió, aunque matizó que no podía asegurar que fuese el motivo definitivo del distanciamiento. Lo que comenzó como una ruptura ejemplar en lo mediático habría evolucionado hacia una relación prácticamente inexistente. Aunque ambos continúan compartiendo la responsabilidad parental, la sintonía que prometieron mantener parece haberse diluido, dejando paso a una convivencia distante que ahora ocupa el centro de la crónica social.

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