Cita con la historia: Torrero un campo inolvidable en la historia del Eibar
El Eibar pisó por primera vez el campo de Torrero, en Zaragoza, en febrero de 1954, cuando militaba en el Grupo Norte de Segunda División. La visita llegaba después de que el Zaragoza hubiera caído en Ipurua por 3-1 en octubre del 53, y prometía un partido complicado sobre un terreno embarrado y bajo la atenta mirada del célebre árbitro vizcaíno Ortiz de Mendivil.
El equipo armro, dirigido por Antonio Corral, alineó a Edu, San Martín, Ansola, Cans, Kaiku, Valdés, Montalbán, Arzallus, Berecibar, Uncilla y Luis Mari Aranegui. Al filo del descanso, Valdés lanzó un saque de banda que Berecibar remató al corazón del área, y Aranegui firmó un espectacular gol de cabeza. Años después, este mismo Aranegui sería presidente de la SD Eibar.
La segunda parte no tardó en mostrar la intensidad del partido. Los locales empataron al inicio, y a la media hora se adelantaron de penalti. Pero la acción más recordada llegó pocos minutos después: Montalbán, autor de tres goles al Zaragoza en la primera vuelta, volvió a brillar con la jugada del “pillo”. Tras un balón bombeado al área por Guisasola “Kaiku”, el portero local Yarza tocó el balón con la mano fuera del área. El árbitro señaló la falta, y Montalbán disparó a puerta vacía, firmando el empate definitivo a dos.
El ambiente se encendió tras el empate: lanzamientos de almohadillas, gritos contra el árbitro y los jugadores del Eibar, que continuaron incluso al final del encuentro. A pesar de la tensión, los azulgranas lograron un valioso empate en su primera visita a Zaragoza, dejando un recuerdo imborrable.
El campo de Torrero ya era un lugar con historia para los eibarreses, pues allí, el año anterior, habían conquistado su primer Campeonato de España de Fútbol Aficionado, derrotando en el partido de desempate al Rayo Vallecano por 7-1.