Un juzgado de Barcelona avala faltar al trabajo para eutanasiar a un perro y evitar su agonía
Un juzgado de Barcelona ha avalado la ausencia de una empleada a su puesto de trabajo, derivada de una urgencia médica de su perro, que tuvo que ser eutanasiado debido a su «empeoramiento súbito». El fallo, consultado por ABC, sostiene que la trabajadora, teleoperadora de Majorel Sp Solutions, no faltó a su puesto por «capricho» sino por razones sobrevenidas, imprevisibles «humanitarias y éticas», y que resultaría inmoral haber alargado la agonía del animal hasta que la mujer terminase su jornada, para volver a su domicilio y llevarlo al veterinario. La empresa, después de otros retrasos de la empleada en días sucesivos, despidió a la trabajadora, y ahora la Sección de lo Social del Tribunal de Instancia de Barcelona, plaza 25, estima la demanda de la afectada, representada por Col·lectiu Ronda, y lo declara improcedente, por lo que Majorel Sp tendrá que abonarle 4.116 euros en concepto de indemnización. Los hechos se remontan al 29 de noviembre de 2024. Fue aquella fecha cuando la teleoperadora llevó a su mascota de urgencia al veterinario porque « prácticamente agonizaba ». No bebía, tampoco comía, el nódulo que tenía en la boca había aumentado de tamaño. Por eso se le aplicó la eutanasia ese mediodía. De la clínica, según consta en la factura, salió a las 15.55 horas, es decir, cinco minutos antes de que finalizase su jornada laboral, por lo que, reza la sentencia, era «incompatible» reincorporarse. Al no ser la única ausencia a su puesto, sino que el 3 y el 4 de enero volvió a retrasarse al asistir ella a una consulta médica, la empresa decidió despedirla. Pero ahora el fallo apunta que una demora de dos horas «apenas supone el 25 por ciento de su jornada», lo que sería susceptible de calificarse como falta de puntualidad. Recuerda, además, que la trabajadora se ofreció a compensar esas faltas, lo que demuestra su voluntad de enmendar el error. Por todo ello, el juez declara improcedente su despido.