Nace el Sindicato de Inquilinos de València, una herramienta de organización social contra los abusos en el alquiler
El sindicato, el tercero en España, celebrará su primera asamblea el 20 de febrero y llama a "crear herramientas de negociación colectiva" para que los inquilinos no afronten los conflictos o abusos en solitario
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Los inquilinos de València ya pueden contar con una herramienta de organización colectiva para defender sus derechos. Este viernes se presenta el Sindicato de Inquilinos de València, el tercero en el Estado español, para luchar contra los abusos en los alquileres. Ante la desidia de las administraciones públicas, los promotores del sindicato llaman a los inquilinos a asociarse para no afrontar solos los conflictos de un mercado que se ha convertido en una jungla.
El objetivo es “crear herramientas de negociación colectiva” para los arrendatarios, que se ven sometidos a constantes presiones, como subidas desproporcionadas en unos alquileres elevados per sé. Según los informes públicos y privados, los alquileres suben cerca de un 20% cada año en la ciudad -presión que se extiende al área metropolitana- y ya superan los 1.200 euros en prácticamente todos los barrios. “La fuerza de todas es un elemento esencial”, destacan Andrea Aleixos i Badr Ait Lamqadem, portavoces del sindicato, que censuran que haya precios superiores al salario mínimo. “No es solo que no suban más, es que deben volver a niveles acordes a los salarios”, subrayan.
El sindicato se presentará en público este viernes, 6 de febrero, en la Societat Coral El Micalet. Celebrará su primera asamblea abierta el 20 de febrero en Ca Revolta para comenzar a tejer redes vecinales y se integra en la Confederación de Sindicatos de Inquilinos. “No estamos ante una simple burbuja, sino de un proceso de extracción de rentas que empobrece la mayoría social. Ante este rentismo sistémico, la respuesta individual ya no es suficiente; hay que organizarnos”, destacan los portavoces.
Los sindicatos de inquilinos no son asesorías, subrayan. Son espacios de organización y presión social en un contexto de abuso, herramientas para garantizar los derechos. En las asambleas se busca compartir experiencias y que las personas no se vean solas y desprotegidas cuando deben negociar las condiciones de su alquiler. A corto plazo, prácticamente de inmediato, el sindicato exige una limitación de los precios de los alquileres y la paralización de los desahucios. De forma más amplia, se exige que la vivienda protegida no pase nunca al mercado privado, contratos de alquiler indefinidos y límites o reversión de los apartamentos turísticos. “La administración debería frenar la especulación”, remarcan las portavoces.
Asimismo, el sindicato desarrollan iniciativas de desobediencia civil no violenta, como la campaña 'Ens quedem' (Nos quedamos). Se trata llamar a los inquilinos a que, ante subidas abusivas o no renovaciones injustificadas, se mantengan en la vivienda pagando el precio anterior a la subida y firmado en contrato, “para presionar y conducir la situación dramática hacia una negociación eficiente para todas las partes, que respete el derecho a la vivienda”.