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Los Haitises: tierra de mogotes, manglares, aves exóticas e historia taína

Abc.es 
La península de Samaná se dibuja, en el noroeste de la República Dominicana , como un destino de postal que presume de hipnóticas playas bañadas por aguas cristalinas, plantaciones de cocos y selvas tropicales. Entre los principales atractivos de este vibrante rincón está el Parque Nacional de los Haitises , una suerte de paraíso salvaje que se extiende por una área de 1.600 kilómetros cuadrados. Los Haitises, que se traduce como 'tierra montañosa' en el lenguaje taíno, constituyen un bonito relieve en rocas, de mogotes (formaciones geológicas de caliza típicas de zonas tropicales) que llegan a alcanzar los 40 metros de altitud, un paisaje kárstico que bien podría haber apareció en las películas de Avatar de James Cameron, pues parece sacado de otro mundo. Compuesto por un auténtico collage de ecosistemas marítimos y terrestres con estuarios, ensenadas, bahías, cayos y mogotes, esta es una de las regiones de las Antillas con mayor diversidad biológica que contiene, además, la muestra más grande del manglar caribeño en el que predominan especies como los mangle rojo y blanco visibles, sobre todo, en la Bahía de San Lorenzo. Una de las formaciones más curiosas es la 'Boca de tiburón', una caverna bautizada así por su aspecto similar a la boca de este animal en el que las estalagmitas simulan los afilados dientes. Su formación es producto de los desprendimientos que durante años se han producido por los movimientos telúricos en la costa. Destacado y cuanto menos curioso es, también, 'el Cayo de los pájaros' que, si bien no tiene nada de especial sobre los demás cayos, es el favorito de cientos de aves. Se pueden ver de forma casi permanente tijeretas, garzas y pelícanos sobrevolando esta roca gigante coronada de vegetación. Por otro lado, la fauna de este parque nacional es de gran variedad debido a la diversidad de sus ambientes. Así, se pueden ver desde murciélagos, hasta especies endémicas y en peligro de extinción como la jutía, un tipo de roedor, o el solenodonte, un mamífero muy raro y primitivo que se considera casi un 'fósil viviente'. También hay más de 100 tipos de aves , entre las que se incluyen especies migratorias que no se pueden encontrar en el resto del país, como el pelícano o alcatraz, la tijereta o la lechuza orejita. En este rincón dominicano también hay espacio para las leyendas y criaturas misteriosas como la ciguapa, una de las figuras míticas más fascinantes del folclore dominicano. Se dice que esta tiene aspecto de mujer, pero que tiene los pies invertidos y que vive entre estas cuevas y manglares. Esta sale al caer la noche y si se encuentra con hombres los desorienta para que se pierdan y no puedan encontrarlas de nuevo. Situado en una de las zonas más lluviosas del país, este parque actúa como una gran reserva acuífera. Cuenta con una extensísima red de canales subterráneos formado por cientos de cuevas, muchas de ellas sin explorar. Las cuevas eran los lugares donde los taínos, habitantes de este lugar sagrado, realizaban sus rituales y se protegían de los temporales. Las cavidades de Los Haitises junto a las de Borbón, las Maravillas y las del Parque Nacional del Este son las más ricas en pictografías del país , dibujos hechos en las paredes por los indígenas para los que utilizaban jugo de jagua, bija (planta tropical), tintes extraídos de la corteza de mangles, carbón vegetal y grasa de Manatí. Entre las que se suelen visitar en las excursiones organizadas está la Cueva del Ferrocarril , también conocida como la Línea, que guarda en su interior más de 950 pinturas. El nombre le vino dado por el paso frente a su entrada de la línea de un ferrocarril utilizado para el transporte de los guineos en un proyecto que existió aquí. Otra es la Cueva de la Arena que tiene una longitud aproximada de 940 metros en los que se pueden apreciar pictografías, petroglifos y bajorrelieves. También se pueden ver algunas aberturas, una de ellas con forma de corazón, que permiten obtener unas maravillosas vistas del entorno. Para descubrir este mágico espacio natural se puede optar por contratar diferentes experiencias que van desde un paseo en barco combinado con Cayo Levantado, rutas en kayak, buceo o senderismo. Muchas de ellas se pueden contratar en Civitatis.   En primera línea de playa de la bahía de Samaná, en Loma de Puerto Escondido, se levanta, entre una exuberante naturaleza, un resort de puro lujo y estilo colonial caribeño que se presenta como un refugio ideal para establecer base en este destino dominicano. El Eurostars Grand Cayacoa 5* , alojamiento que se ha convertido en una de las postales más famosas de este destino por su localización y arquitectura, ofrece unos amaneceres de ensueño sobre el mar turquesa y la vegetación tropical. En total, cuenta con 284 amplias habitaciones con terraza o balcón privado de diferentes categorías que van desde la doble Deluxe, hasta la junior suite con vistas al mar. El apartado gastronómico lo forman diferentes e interesantes opciones. El Restaurante buffet de Los Cayos, donde saborear especialidades de todo el mundo; Vista Bárbara, un templo gastro que se inspira en la esencia del Mediterráneo, y su propuesta más exclusiva y atractiva, el restaurante panorámico Samaná, un edificio independiente que se asoma al acantilado y que está totalmente acristalado para que los comensales puedan disfrutar de las bonitas vistas mientras degustan su interesante carta, la cual juega con los contrastes mezclando técnicas modernas con productos frescos del mercado local. A estos se le suman tres bares, el Azucar Pool Bar, perfecto para tomar un cóctel mientras uno se refresca en la piscina, el Alisios Lobby Bar, pensado para una pausa o una charla informal más allá de la playa, y el Ocean Beach Bar situado, precisamente, en la playa ubicada frente al hotel a la que se desciende por un ascensor panorámico. Las instalaciones del hotel se completan con un completo gimnasio, dos piscinas, jacuzzi, un gazebo oceánico para celebraciones, y un spa con sauna, baño de vapor, salón de belleza y cabinas de tratamientos perfectas para mimarse y relajarse con uno de sus muchos masajes o rituales. El precio por noche va desde unos 200 euros.

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