Un gran desafío para una nueva capitana
Las pasadas elecciones nos dejaron experiencias positivas, lecciones valiosas y varios mensajes que, esperamos, el nuevo gobierno sepa interpretar como un mandato ciudadano. Vivimos una verdadera fiesta patria: la fuente de la Hispanidad se convirtió en un referente de unidad, donde las personas portaron libremente su bandera partidaria. Hubo familias con distintas preferencias electorales que, aun así, permanecieron juntas, entonaron el Himno Nacional y celebraron en paz. Dichosamente, las manifestaciones de violencia fueron mínimas. Aquellas imágenes nos dejaron un mensaje claro y fuerte: el enfrentamiento y el odio pueden quedar atrás, y es posible tender puentes.
Para las mujeres, es significativo contar con una segunda presidenta y, por primera vez, con una mayoría legislativa femenina. Estoy segura de que asumirán su responsabilidad y demostrarán que se puede gobernar con unidad, empatía y compasión. Deberán trabajar para que las mujeres no sigan siendo las grandes olvidadas, ni continúen engrosando las cifras de femicidios, desempleo y desprotección en la informalidad. Su imposibilidad para generar ingresos debido a la falta de redes de cuido para sus hijos y adultos mayores, también debe ser resuelta. Esa carencia incide directamente en la baja participación laboral femenina, una realidad que resulta vergonzosa.
Esperamos que doña Laura sea exitosa en esta responsabilidad histórica y que atienda la deuda con las mujeres, que incluso el Banco Mundial ha señalado como la mejor inversión social: ellas multiplican por siete cada dólar, al destinar cerca del 90% del dinero que reciben a educación, salud y bienestar familiar. De ahí la importancia de una red de cuido que, lejos de perpetuar la pobreza, estimule la prosperidad. Asimismo, la Banca de Desarrollo debe ser una herramienta clave para reactivar y encadenar a las pymes con la economía en crecimiento.
Aunque doña Laura llega con la agenda del continuismo, confiamos en que no pierda su esencia negociadora y abra puertas para lograr mejores resultados. Ella misma lo ha dicho: no quiere “la Costa Rica, la Costa pobre y la Costa repobre”.
En términos deportivos, es el mismo equipo con algunos cambios, pero hay una nueva capitana. Eso renueva las esperanzas, sobre todo entre jóvenes y mujeres, de que el cambio es posible y de que se puede gobernar con eficacia, dentro de la legalidad y el respeto a la Constitución.
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Nuria Marín Raventós es politóloga.