Los maquinistas inician una huelga de tres días que pone en jaque el servicio en toda España
El tren español afronta tres jornadas de infarto por la huelga de maquinistas estos 9, 10 y 11 de febrero. Tras dos semanas de acercamientos entre el Ministerio de Transportes y los sindicatos mayoritarios del sector ferroviario (Semaf, CC.OO. Y UGT), los servicios de alta velocidad y cercanías soportarán tres días de alta tensión con una huelga que se espera que sea ampliamente secundada y que, por el momento, ha dejado más de 330 trayectos cancelados. Esta puede tratarse de la gota que colme el vaso de la paciencia de los usuarios después de que se desatara el caos en el transporte de viajeros desde los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), uno en el servicio de alta velocidad y otro en las cercanías catalanas (Rodalies). La crisis ferroviaria empezó siendo de seguridad tras ambas tragedias y con el paso de los días se ha convertido también en una ola de frustración contra el mal servicio, los retrasos, la lentitud y la falta de información. Porque a raíz de ambos accidentes se han cancelado multitud de viajes, ciertas líneas han estado o siguen inutilizadas (como el corredor Madrid-Sevilla) y los trenes sufren retrasos continuos. Esto último, los retrasos, tras los avisos de los propios maquinistas de problemas de seguridad en ciertos tramos de la red de ferrocarril española. Toda esa ira se ha visto volcada contra el Ministerio de Transportes de un Óscar Puente que este domingo 8 de febrero no se encontraba en España para tratar de apagar la huelga general en el sector sino en Arabia Saudí para firmar la continuidad de Renfe en el AVE a La Meca. Desde el anuncio de los tres días de paros el pasado 21 de enero se han sucedido multitud de reuniones y contactos entre los sindicatos y el ministerio, pero todos ellos han resultado infructuosos , aunque las centrales sí que venían reconociendo ciertos avances. Este fin de semana se han producido algunos contactos a nivel técnico pero no ha habido reuniones como las de días anteriores con la presencia de Óscar Puente para tratar de desatascar la situación. El problema es la dificultad de reparar lo que en cierta manera es una crisis de confianza hacia la seguridad de la infraestructura española. «La huelga es la única vía legal que se ha dejado a los trabajadores para reivindicar la recuperación de los estándares de seguridad del sistema ferroviario y, con ello, garantizar la integridad de los profesionales y de los usuarios del ferrocarril», decía Semaf en el anuncio de la convocatoria. Lo que reclaman los sindicatos, así, es una mejora «estructural» -dicen- de las condiciones de seguridad y mantenimiento de la infraestructura. Y aunque todas las miradas apuntan a los maquinistas como foco de la huelga, lo cierto es que está convocada para todo el personal del sector, desde la operación hasta el mantenimiento, la circulación, la atención a bordo y el resto de actividades que sostienen el servicio, tanto público como privado, con lo que afectará por una parte tanto al servicio público de cercanías de cada comunidad como a la alta velocidad de Renfe, Iryo y Ouigo. Transportes ha tratado de restar virulencia a la huelga de los maquinistas con unos altos servicios mínimos que han sido criticados por los sindicatos. Pero, de cualquier manera, se prevén jornadas de caos en el tren español, que ya parte de un punto de partida inestable desde la tragedia de Adamuz. El ministerio ha fijado unos servicios mínimos en media distancia del 65% de los servicios habituales; en alta velocidad y larga distancia, del 73% de los servicios habituales; y en cercanías, en horario punta el 75% del servicio actual, y en el resto del día el 50%. En el caso de Cataluña, Rodalies tendrá unos servicios mínimos entre el 33% y el 66%, según la franja horaria. Las franjas con el 66% de servicios mínimos van de 6 a 9.30 horas y de 17 a 20.30 horas, en las horas punta, mientras que la garantía del 33% es para las horas valle. Teniendo en cuenta esta situación, Renfe, Iryo y Ouigo han cancelado más de 330 trenes en las tres jornadas de huelga. De los 995 trenes de alta velocidad y larga distancia programados por Renfe, circularán 723, mientras que se suprimen 272. En el caso de Ouigo, de los 110 trenes previstos, circularán 80 y 30 quedan cancelados; y en Iryo operarán 90 de 124 programados, sin estar garantizados o cancelados los 34 restantes.