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Camila Lavalle, sexóloga: “Tener un fetiche no es enfermo (...) es muy común sentir un estímulo sexual a ciertas cosas”

El tema de los fetiches aún está rodeado de estigmas e ideas que despiertan vergüenza o hacen dudar a alguien que, por ejemplo, siente placer con las texturas de peluche; los pies de su pareja; por verlo en delantal, o por el sonido que hace con sus tacones al caminar. Sin embargo, el fetichismo es sólo uno de los tantos elementos que pueden formar parte de la identidad sexual de una persona, y la no sexual. Y en la mayoría de los casos, esos gustos son completamente válidos y hasta más normales de los que podríamos pensar.“Aunque nos creamos muy únicos— que sí lo somos—, hay mucha gente que también está viviendo eso que tú vives”, señaló Camila Lavalle, sexóloga y educadora sexual de JoyClub, en entrevista con MILENIO.Los fetiches no sólo son sexualesAunque la palabra remita en automático al ámbito sexual, Camila explicó que su definición va más allá de la excitación por una parte del cuerpo o incluir alimentos (como el chocolate, la miel o el hielo) en el acto sexual. “El fetichismo es el gusto o placer por poseer un objeto o alguna parte de un cuerpo”. Pero al formar parte de las expresiones comportamentales— antes llamadas parafilias—, un fetiche también puede ser no erótico. “Por ejemplo, las personas que salen con sus amuletos o coleccionan discosde cierta banda. De cierta forma, hay mucha fijación a objetos, pero no te prenden, no te excitan o no hay un estímulo sexual en este objeto”.Las tres reglas para un fetiche “válido”Expresiones eróticas como los fetiches, las fantasías o el sexting traen consigo un debate, en el cual se cuestiona hasta qué punto su práctica cae en el terreno de lo dañino; de “lo normal” o “lo enfermo”, como algunas personas lo referirían. Cuestionada al respecto, la educadora sexual de JoyClub Latam señaló que, en realidad, cualquiera de estos actos son completamente válidos. Y para ello, considera esencial cumplir tres reglas:Tiene que ser legalDebe haber pleno consentimiento de todas las partes involucradas Por ende, no involucrar drogas o alcohol al momento de plantearlo.Respetar los límites.“A partir de ahí pueden hacer lo que quieran, literal”.Y como una cuarta regla, Camila recomendó revisar si el fetiche “genera malestar o placer” para las o los involucrados e, incluso, si ese acto es lo único que despierta el placer sexual. Con esos cinco puntos en mente, será más sencillo identificar si esa práctica fortalece o perjudica a nuestra vida sexual.“A partir de ahí, todo lo demás es normal. Está bien. No es enfermo como mucha gente lo piensa desde el moralismo, la religión o la heteronormatividad”.¿Cómo hablar con mi pareja sobre el fetiche?​La comunicación es clave en la sexualidad en pareja. Y ya sea para externar alguna molestia que hubo en la cama; tu posición favorita o un nuevo fetiche, Camila recomienda tener estas conversaciones bajo ciertas condiciones. Entre ellas, “realizarlas fuera del área sexual”: un café, en una cena, durante una noche de películas, etcétera.Asimismo, la manera de externarlo es importante. Se debe plantear como una propuesta y no una imposición, con el objetivo de conocer el punto de vista y la disposición que tendría la otra parte para explorar esa experiencia.“Mucha gente ya ubica qué es el fetiche. Y si la palabra tiene mucho estigma, a lo mejor plantearlo como: ‘¿Sabes? Me he dado cuenta que para mí un estímulo sexual muy grande— o algo que me excita— es involucrar látex o plumas u otros juguetes’. Eso ayuda mucho a hacerlo casual y a que la otra persona revise si está dispuesta o si quiere probarlo. No tiene que hacerlo a fuerzas, obviamente”.“Al final, si es legal; no hace daño a nadie y hay consentimiento, tú puedes coger con un tutú o con quien quieras. Date chance de sentir y vivir el placer”.ASG

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