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Polémica por un casco con imágenes de ucranianos muertos en la guerra

Abc.es 
El atleta ucraniano de skeleton Vladyslav Heraskevych entrenó este lunes en los Juegos de Milán-Cortina con un casco que mostraba imágenes de compatriotas fallecidos durante la guerra en Ucrania, cumpliendo su promesa de utilizar este evento para mantener la atención sobre el conflicto. «Algunos de ellos eran mis amigos», declaró a la agencia Reuters Heraskevych, quien fue el abanderado de su país en la ceremonia de apertura, refiriéndose a los retratos tras su sesión de entrenamiento en el centro de deslizamiento de Cortina. Según explicó, en el casco se pueden ver a la levantadora de pesas adolescente Alina Perehudova, el boxeador Pavlo Ischenko, el jugador de hockey sobre hielo Oleksiy Loginov, el actor y atleta Ivan Kononenko, el saltador y entrenador Mykyta Kozubenko, el tirador Oleksiy Habarov y la bailarina Daria Kurdel. El deportista de 26 años afirmó que el Comité Olímpico Internacional (COI) se había puesto en contacto con el Comité Olímpico de Ucrania a causa de su casco. «Todavía se está tramitando el asunto», señaló. Heraskevych, quien mostró un cartel de 'No a la guerra en Ucrania' en los Juegos de Pekín días antes de la invasión rusa de 2022, había manifestado su intención de respetar las normas olímpicas que prohíben las manifestaciones políticas en las sedes, asegurando al mismo tiempo que la situación de Ucrania siguiera siendo visible durante los Juegos. La Regla 50.2 de la Carta Olímpica establece: «No se permitirá ningún tipo de manifestación o propaganda política, religiosa o racial en ningún emplazamiento, sede u otra zona olímpica». Ni el COI ni el comité ucraniano han hecho aún comentarios sobre el caso de Heraskevych. Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, los atletas de Rusia y su aliada Bielorrusia fueron excluidos en gran medida del deporte internacional, pero desde entonces el COI ha respaldado su regreso gradual bajo condiciones estrictas y siempre de forma individual. A lo largo de los años se han producido varios incidentes en los que los atletas protestaron en el terreno de juego o en el podio de medallas. El caso más famoso se remonta a los Juegos Olímpicos de Verano de 1968 en Ciudad de México, cuando los velocistas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos levantaron puños con guantes negros durante la ceremonia de entrega de medallas de los 200 metros para protestar contra la injusticia racial en Estados Unidos. Aquello provocó su expulsión de los Juegos, aunque Smith conservó su medalla de oro y Carlos la de bronce. Más recientemente, en los Juegos de París 2024, la bailarina de breakdance afgana Manizha Talash , miembro del equipo olímpico de refugiados, fue descalificada tras lucir una capa con el lema 'Free Afghan Women' (Libertad para las mujeres afganas) durante una competición de preclasificación. Sin embargo, también ha habido casos en los que atletas y equipos eludieron el castigo cuando su acción no se consideró política. La selección femenina de fútbol de Australia desplegó una bandera de los pueblos originarios de Australia en los Juegos de Tokio 2021; aunque no era una de las banderas reconocidas de las naciones participantes, el equipo no fue sancionado. Dos medallistas chinos de ciclismo que lucieron insignias con el rostro del antiguo líder de su país, Mao Zedong, en el podio de Tokio, se libraron con una advertencia.

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