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¿Acaso el Rubio le miente a Trump sobre Cuba?

COMO decimos los cubanos ante los pretensiosos, este sujeto «se cree cosas». Dropsitenews.com publicó en Exclusiva que «Marco Rubio impide deliberadamente a Trump participar en las conversaciones con Cuba», y le ha hecho creer al mandatario que Washington y La Habana ya están en negociaciones a alto nivel, cuando eso es «una mentira que le cuenta el secretario de Estado, Marco Rubio, como parte de su ambiciosa estrategia para intentar derrocar al gobierno cubano».

Trump, a bombo y platillo, dio su versión el domingo 1 de febrero en Mar-a-Lago, cuando anunció: «Estamos hablando con el pueblo de Cuba, con los más altos responsables de Cuba». «Ya veremos qué pasa»… «creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba».

El día previo, el mandatario casablanquino, dándose de magnánimo y con el cinismo apropiado de quien ha ordenado asfixiar al pueblo cubano, cerrando toda entrada del vital petróleo a este caimán rebelde, había dicho también: «No tiene por qué haber una crisis humanitaria. Creo que probablemente vendrían a nosotros y querrían llegar a un acuerdo», y concluyó: «Así Cuba volvería a ser libre».

Pero esas supuestas negociaciones no tienen existencia real. El Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, han dicho en más de una ocasión, lo que ha sido siempre parte de la política exterior cubana que apuesta a una convivencia civilizada y pacífica, está dispuesta al diálogo serio, constructivo, desde el respeto y sin condicionamiento de ningún tipo, porque lo primero va acompañado de principios dictados por nuestra Historia.

Drop Site consultó fuentes anónimas en Cuba y en EE. UU.y publicó sobre las intenciones del secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, que «La idea, según la fuente, es que en unas semanas o meses, Rubio pueda alegar que las conversaciones fueron inútiles debido a la intransigencia cubana. Con las vías diplomáticas bloqueadas, la visión de Rubio de un cambio de régimen se convertiría en la única vía para una administración reacia a dar marcha atrás en nada».

Aunque de eso no se habla la conclusión sería que Trump —a quien no le gusta perder en nada, aunque le ocurre más a menudo de lo que quisiera—, ordenaría entonces una agresión al estilo de la realizada en Venezuela para lograr el propósito, lo que ya lo avanzó cuando dijo en una entrevista periodística su visión sobre el infame bloqueo y lo que ha significado: «No creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y destrozar el lugar». Y esto último es lo que pretende Marco Rubio, para llegar después triunfante y asumir como «presidente», según le ha prometido Trump.

¿Cuba está en problemas? Sí, y bien graves. Este total bloqueo energético, recrudece al máximo más de 60 años de persecución exacerbada, de una guerra económico genocida, que al mismo tiempo nos ha forjado en la resistencia y la creatividad.

Pero hasta el mismísimo Donald Trump reconoció lo que Marco Rubio no quiere entender o no sabe, porque lo que pudiera tener del ADN cubano se lo gastó como perro faldero del imperio.«Son duros, un pueblo duro. Un gran pueblo», dijo Trump y, puede que sea una de las pocas grandes verdades que ha dicho el republicano en su vida.

Sin embargo, para Trump, nuestra Cuba «pende de un hilo» y si se le da la posibilidad haría eso, «entrar y destrozar», lo que esos politiqueros oportunistas de Miami que se presentan como de origen cubano aplaudirían y algunos otros de allá y hasta de los que están en esta sagrada Patria, serían capaces de ahogar la libertad, la soberanía y la independencia  con un tratado cobarde, tal y como se pretendió justo hace 200 años, el 10 de febrero de 1878, con el Pacto del Zanjón, una supuesta paz que establecía la capitulación del Ejército Libertador cubano.

El Mayor General y Lugarteniente general del Ejército Libertador, José Antonio de la Caridad Maceo y Grajales fijó la respuesta de entonces, de ahora y de siempre para los cubanos el 15 de marzo, en Mangos de Baraguá: «No nos entendemos». Ni con quienes nos amenazan ni con quienes pretenden pisotear nuestra Constitución y nuestro sistema político-económico, nuestra soberanía e independencia.

Cuba primero y no está sola frente a la nueva medida de asfixia que muestra la naturaleza fascista, criminal de genocida de quienes residen en la Casa Blanca.

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