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Republicanos temen perder el control del Congreso tras ataque de Trump a Bad Bunny y a los latinos

Las críticas de Donald Trump al espectáculo de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl activaron alertas dentro del Partido Republicano. Dirigentes y estrategas temen que el desdén hacia la cultura latina profundice el alejamiento del voto hispano y comprometa la mayoría en el Congreso, a nueve meses de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos.

El mandatario publicó en sus redes sociales una serie de mensajes en los que calificó la presentación como una afrenta a la grandeza estadounidense. Señaló que nadie entendió lo que el artista cantaba, cuestionó su baile y lo consideró inapropiado para menores. Los comentarios se dirigieron al show realizado el domingo en California, durante el principal evento deportivo del país.

Mientras el partido generó críticas por su nivel deportivo, la presentación del artista puertorriqueño, cantada íntegramente en español, con la participación de Lady Gaga y Ricky Martin, conmovió al público internacional. El espectáculo reforzó el orgullo latino y alcanzó una audiencia preliminar de al menos 135 millones de espectadores, cifra que superó el récord del año anterior, logrado por Kendrick Lamar.

Alarma por el voto latino

Incluso dentro del oficialismo, el ataque presidencial se interpretó como un tiro en el pie. El episodio ocurrió en un contexto de creciente deshumanización de la población de origen latinoamericano en Estados Unidos y en medio de señales claras de un éxodo del voto hispano, reflejado en encuestas y en resultados electorales recientes.

Estrategas republicanos temen un retorno significativo de ese electorado al Partido Demócrata, especialmente dentro del segmento de mayor crecimiento del padrón. Ese grupo resulta clave para la permanencia del trumpismo en la Casa Blanca y para el control del Legislativo.

Si lo que los demócratas denominan la nueva ola se consolida, la migración de votantes hispánicos arrepentidos podría complicar aún más el panorama electoral de noviembre para los gobernistas.

Del Grammy al Super Bowl

Diez días antes del Super Bowl, Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, utilizó su discurso al recibir el Grammy al disco del año para lanzar una consigna contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. El mensaje surgió tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales en Minneapolis.

A diferencia de ese pronunciamiento directo, el espectáculo del Super Bowl evitó consignas explícitas. La presentación funcionó como una oda a las comunidades latinas y a la unidad continental. En el único momento en que habló en inglés, el artista pidió bendición para América y mencionó uno a uno los países del continente. El cierre incluyó el mensaje “seguimos aquí”.

La Casa Blanca, sin embargo, mantuvo su estrategia de profundizar la polarización como mecanismo para movilizar a su base de cara a las elecciones.

Ruido interno en el Partido Republicano

La reacción negativa dentro del oficialismo superó las expectativas. El medio Politico reportó expresiones de indignación de figuras influyentes tras las publicaciones del presidente.

Vianca Rodríguez, estratega de la campaña de 2024 para el voto latino, advirtió que alejar a la base conservadora puertorriqueña representa un error grave. Harrison Fields, exasesor de comunicación de la actual Casa Blanca, recordó que su abuela puertorriqueña se identifica como estadounidense y respaldó a Trump en las urnas.

Emily Austin, referente conservadora, señaló que resulta posible celebrar distintos orígenes y amar el país. Alexis Wilkins, cantante y figura cercana al entorno republicano, pidió mejorar el mensaje partidario y destacó la narrativa de unidad del espectáculo. Logan Paul, influenciador alineado con el movimiento Maga, afirmó que los puertorriqueños son estadounidenses y que el talento de la isla merece celebrarse.

Celebración demócrata

En el Partido Demócrata, la reacción fue unánime. El gobernador de California, Gavin Newsom, agradeció al artista por usar su voz en un momento significativo. El senador Rubén Gallego, primer latino electo en Arizona, se mostró visiblemente emocionado. La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, de origen puertorriqueño, celebró que el evento se transformara simbólicamente en el Boricua Bowl.

El show alternativo

Mientras tanto, al menos seis millones de personas optaron por un espectáculo alternativo encabezado por Kid Rock, artista blanco y veterano, hijo de un millonario de Michigan. El evento, bautizado como “100% americano”, ofreció versiones de country y contrastó de forma marcada con la propuesta del artista puertorriqueño.

Quienes siguieron esa alternativa no presenciaron la puesta en escena del estadio Levi’s, donde Bad Bunny recorrió la vida puertorriqueña mediante escenas de agricultores con sombreros tradicionales, hombres jugando dominó, defensa de las mujeres, combates de boxeo y hasta un matrimonio simbólico.

El escenario recreó una vivienda típica de la isla. Mientras el artista cantaba, figuras latinas como Pedro Pascal, Jessica Alba y Cardi B bailaron en el lugar, en contraste con la realidad de comunidades perseguidas por operativos migratorios y presiones económicas.

Datos que refuerzan el temor

Encuestas recientes respaldan la inquietud republicana. Un estudio de YouGov para The Economist, realizado entre el 16 y el 19 de enero, registró un 55% de desaprobación de Trump entre votantes hispanos. Otro sondeo del Siena College para The New York Times elevó esa cifra al 59%.

Ese voto arrepentido, vinculado al rechazo a las políticas migratorias, explicó triunfos opositores recientes. La oposición ganó la gobernación de Nueva Jersey en 2025 y obtuvo este año una banca en el Senado estatal de Texas, con una migración de 26 puntos porcentuales desde votantes que antes apoyaron a Trump hacia un candidato demócrata sindicalista, en un distrito conservador.

Analistas advierten que una repetición de ese margen en Texas y en estados como Arizona y Nuevo México podría provocar un fuerte impacto en el trumpismo.

Hasta noviembre, la imagen del niño que representó a Bad Bunny en escena podría desdibujarse en la memoria colectiva. Sin embargo, el uso del espectáculo para menospreciar el idioma y la cultura latina podría marcar un punto de quiebre definitivo para una parte clave del electorado hispano.

*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.

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