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La NASA y los retrasos en su regreso a la Luna ¿Qué ocurre con la misión Artemis II y qué falta para su lanzamiento?

El regreso de astronautas a la Luna es uno de los objetivos más ambiciosos de la NASA en el siglo XXI. Dentro de ese plan, la misión Artemis II se convertirá en el primer vuelo tripulado alrededor del satélite desde que se logró con el Apolo 17 en los años setenta. Sin embargo, se ha visto afectado por una serie de problemas que alargan cada vez más el tan esperado lanzamiento hacia el espacio.

La agencia espacial indica que todo es parte de un proceso que requiere verificación técnica y de seguridad. La prueba debe demostrar que el sistema esté listo —cohete, nave y equipos en tierra— para transportar personas más allá de la órbita terrestre sin ningún tipo de riesgo.

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El regreso humano hacia el espacio

Artemis II estará tripulada por los astronautas Reid WisemanVictor Glover y Christina Koch de la NASA, junto con Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense, quienes viajarán a bordo de la cápsula Orion, lanzada por el cohete Space Launch System (SLS), en un vuelo de aproximadamente diez días que los llevará a rodear el satélite y regresar a la Tierra.

Los cuatro integrantes de la misión Artemis II. Foto: NASA

Aunque no se pisará el suelo lunar, se tratará de comprobar, con tripulación a bordo, que los sistemas de navegación, comunicación, propulsión y soporte vital funcionan como se espera en un entorno de espacio profundo. También se evaluará el comportamiento de la cápsula durante el reingreso a la atmósfera terrestre, una de las fases más críticas del vuelo. Esto es un paso obligatorio antes de intentar un alunizaje en el futuro. De no lograrse, el resto del programa simplemente no puede avanzar.

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Un camino complejo con retrasos

Cuando el programa fue presentado en 2019, la NASA ubicó a Artemis II como un puente para el regreso humano a la Luna a mediados de la década. En ese primer plan, el vuelo estaba previsto para 2024, una fecha ambiciosa que asumía que el desarrollo del cohete SLS y de la cápsula avanzaría sin contratiempos.

Apolo 17 fue la última misión en la que los humanos caminaron en la Luna. Foto: NASA

Entre 2021 y 2022 el escenario cambió. La agencia revisó sus plazos en medio del impacto de la pandemia, retrasos en la cadena industrial y dificultades técnicas detectadas durante pruebas clave. Debido a ello, fue desplazada a 2025, con el argumento de que era necesario más tiempo para certificar sistemas críticos antes de llevar astronautas más allá de la órbita terrestre.

Un punto clave llegó tras el vuelo de Artemis I en 2022. Aunque la misión no tripulada fue considerada un éxito general, el análisis posterior reveló un desgaste irregular en el escudo térmico de la Orión durante la reentrada a la atmósfera terrestre. El problema no comprometió el regreso, pero sí abrió interrogantes sobre el margen de seguridad.

Huella de uno de los primeros pasos en la Luna. Foto: NASA

A partir de entonces, la NASA optó por una postura más conservadora. Durante 2023 y 2024, el calendario volvió a ajustarse mientras los ingenieros evaluaban cambios en la trayectoria de reentrada, nuevos análisis térmicos y pruebas adicionales. A esas revisiones se sumaron demoras propias de un sistema de lanzamiento extremadamente complejo y dificultades surgidas en las fases finales de preparación del cohete SLS. Al final, las posibilidades del despegue serían “no antes de marzo de 2026”.

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Más problemas en 2026

El pasado 2 de febrero se realizó el ensayo general con combustible, conocido como wet dress rehearsal. En esta prueba, el cohete SLS se carga completamente con hidrógeno y oxígeno líquidos y se simula la cuenta regresiva del lanzamiento.

La nave espacial Orión, destinada a la misión lunar Artemis II. Foto: NASA

Durante el entrenamiento, los equipos detectaron fugas de hidrógeno en el sistema de abastecimiento. Aunque se trata de un problema conocido en cohetes de este tipo, igual supone un riesgo para una misión tripulada. El hidrógeno es altamente inflamable y cualquier pérdida debe ser comprendida y corregida antes de autorizar el despegue.

En un comunicado posterior a una de estas pruebas, la NASA explicó que el objetivo era identificar fallos antes del vuelo real y subrayó que los datos recopilados servirán para llevar a cabo ajustes adicionales. Por lo tanto, se tuvo que detener el proceso, revisar los sistemas y no avanzar hasta corregir los errores.

¿Qué se necesita para lograr el despegue?

Para un lanzamiento exitoso, la NASA debe cumplir una serie de requisitos técnicos y operativos. Entre ellos, completar con éxito los ensayos de carga de combustible, certificar todos los sistemas de la nave Orion para vuelos tripulados y aprobar la llamada Flight Readiness Review, una revisión integral en la que se evalúa si todo está listo para volar. Inclusive los astronautas deben gozar de buena salud y estar en óptimas condiciones, para lo cual ya se realizó una previa cuarentena.

Un nuevo retraso tendría impacto en todo el programa, incluyendo la misión que debe llevar astronautas a la superficie lunar en los próximos años. También influiría en el contexto internacional, donde China y Rusia avanzan con sus propios planes hacia el satélite, estableciendo una nueva carrera espacial frente a EE. UU. Sin embargo, para la NASA, el costo de apresurar sería mucho mayor que el de esperar unos meses más.

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