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Monstruos gigantes y violencia a la vista, pero detrás de esta serie hay toda una crítica a la propaganda política y la manipulación del pueblo

La adaptación del manga de Hajime Isayama es uno de los animes más populares de los últimos años

El anime que al principio no convenció en Japón y que ahora conquista los cines

Lo que empezó como una historia sobre la supervivencia de la humanidad y la lucha contra los titanes se transformó, a lo largo de cuatro temporadas, en una de las obras más alabadas del anime moderno por su alto contenido de crítica política. La acción y la violencia están más que presentes en Shingeki no Kyojin ('Ataque a los titanes'), pero esta serie tiene un trasfondo mucho más profundo. 

La primera temporada de la adaptación del manga de Hajime Isayama se estrenó en 2013 y no fue hasta una década después que esta llegó a su fin. A lo largo de la serie (y las películas que salieron después para cerrar la historia), seguimos a Eren y sus amigos, los cuales viven en una sociedad recluida tras enormes murallas para protegerse de unos seres gigantes y potencialmente peligrosos llamados titanes.

En un primer momento, el objetivo de estos personajes es defender a su pueblo de estos monstruos que se alimentan de humanos, pero conforme avanza la historia el espectador descubre que hay mucho más. ¿Cuál es el origen de estos titanes? ¿Qué se esconde más allá de las murallas que estos personajes han conocido a lo largo de su vida? 

Más allá de los titanes

Los titanes no llegan a pasar a un segundo plano, pero sí que se transforman a lo de la serie en un engranaje más de todo el sistema que rige el mundo en el que Eren y sus amigos han crecido. Dejan de ser solo una amenaza externa para convertirse en una herramienta ligada al poder, la guerra y la manipulación política que sostiene ese orden.

De esta manera, Ataque a los titanes expone cómo gobiernos e instituciones manipulan la información y construyen narrativas para justificar sus políticas de guerra y control social. Por ejemplo, las versiones sobre quiénes son “los malos” y “las víctimas” cambian radicalmente según el lugar en el que estas se defienden y se reproducen. 

“La serie comienza con los titanes, que representan fuerzas imparables e impredecibles a las que los protagonistas deben sobrevivir. Pero termina con la tesis central de que la guerra y la mayoría de las cosas que pueden matar a los humanos son creaciones humanas. También muestra cómo la retórica extremista y las ideas que deshumanizan a las personas pueden conducir a resultados terribles”, señalaba Mitchell Chapman, columnista de InReview, en una reseña sobre el anime. 

Los episodios de Ataque a los titanes están disponibles en diferentes plataformas de streaming como Netflix, Prime Video y Crunchyroll. En total, el anime cuenta con 94 episodios y varios OVAs, que son capítulos especiales que amplían la historia. 

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