Page espera que Óscar López pida «perdón» por sus declaraciones sobre Lambán: «El precio de la coherencia se paga caro»
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha cargado contra lo que considera una degradación moral de la política y, en particular, del debate interno en el PSOE, al denunciar que la discrepancia no solo se castiga en vida, sino que también alcanza a quienes ya han fallecido. Así lo ha expresado en el programa de Carlos Alsina al valorar las palabras del ministro Óscar López, que atribuyó el mal resultado electoral del PSOE en Aragón a que el entonces presidente autonómico no contribuyó al desgaste del Gobierno de Jorge Azcón. Page, que ha reivindicado la figura de Lambán, como ejemplo de coherencia política y personal, ha reconocido que escuchar ese análisis le ha provocado «un bloqueo», no solo por la relación personal y de admiración que mantenía con el expresidente de Aragón, sino por lo que ha considerado una «quiebra moral». «Estas declaraciones me han supuesto mucho dolor, pero llevado un poco más de fondo, me supuso mucha tristeza», ha afirmado, tras recordar que Lambán «aguantó en responsabilidades políticas en una lucha inmensa contra un cáncer atroz», y que lo hizo «manteniendo su palabra y sus ideas y sus convicciones, siendo coherente». De esa experiencia ha extraído una reflexión que, a su juicio, define el momento político actual. «El precio de la coherencia se paga caro », ha afirmado, para añadir que no esperaba que ese castigo se extendiera más allá de la vida. «No pensaba que podía serlo ya también después de un fallecimiento», ha lamentado, calificando lo ocurrido de «especialmente duro» y «totalmente injusto». «La verdad es que es muy triste, pero ya se pueden hacer una idea de lo enormemente duro que es discrepar, y la discrepancia era consustancial a la izquierda, que yo recuerde», ha lamentado. Page ha ampliado la crítica al funcionamiento interno del PSOE, al que ha descrito como encerrado en una lógica defensiva dentro de un bunker. «Están prisioneros de un argumentario permanente de supervivencia», ha sostenido, antes de definir esa dinámica como un «permanente excusario», basado en «excusa tras excusas». En ese marco, ha lanzado una advertencia ideológica de fondo al rechazar pactos sin principios. «No se puede traficar con el alma del socialismo pactando con quien sea», ha afirmado, cuestionando que se pretenda mantener una superioridad moral mientras se renuncia a valores básicos. El presidente castellanomanchego ha cerrado su intervención reclamando un gesto político y moral por parte de quienes realizaron esas declaraciones. «Yo supongo que hoy», ha indicado el socialista, «pedirán disculpas, pedirán perdón», convencido de que «lo malo» no es solo decirlo «es incluso pensarlo», sobre todo «porque no es cierto», y ha admitido que lo de ayer le pareció «especialmente duro aparte de totalmente injusto». «Deseo de todo corazón que pidan disculpas, aunque solo sea por establecer algo de alma en la situación», ha concluido.