'Los antropólogos', el rito de echar raíces
A la escritora Aysegül Savas le interesa el breve período de la vida en el que uno es joven, pero también adulto, y trata de arraigarse lejos de casa –no es casual: nació en Estambul, creció entre países y hoy vive en París–. Ya exploró ese territorio emocional en 'Future selves' (posibles yoes), publicado en 'The New Yorker' en 2021, donde seguía a una pareja de expatriados en busca de su primera vivienda. Aquel texto fue el germen de su tercera novela, 'Los antropólogos' , que tras su aparición en el mercado anglosajón figuró en varias listas de lo mejor del año. En ella amplía el foco sobre ese plácido limbo en el que los primeros trabajos ofrecen una libertad económica suficiente para disfrutar de la vida y todavía no se tienen muchas cargas, pero ya se ha asumido el horizonte de la hipoteca. Su protagonista, Asya, es antropóloga –como la propia autora– y bajo ese prisma contempla ese rito de paso hacia la adultez en el que se ve envuelta junto a su marido, Manu. Ambos son expatriados en una ciudad desconocida, cada uno de una cultura e idioma diferente. La dificultad de su arraigo no viene de ahí, tampoco de encontrar en su búsqueda precios desorbitados o pisos minúsculos –algo que resulta un tanto chocante en los tiempos que corren–. Savas despeja cualquier dramatismo para concentrarse en las reflexiones y dudas íntimas de Asya, algo que refuerza con una escritura sutil que apuesta por la observación (los capítulos, cortos, remiten y repiten conceptos antropológicos: principio de parentesco, cortejo, maneras de vivir…). Su prosa limpia crea una atmósfera de calma que puede desconcertar a quien espere un conflicto, pero su cotidianidad apuntala su intención reflejar una transición universal. La búsqueda de Asya y Manu es un símbolo sobre qué se pierde al elegir un lugar y qué significa echar raíces.