World News in Spanish

¿Qué es la Corriente de Florida? Cambios en este flujo oceánico podrían impactar el clima global

La Corriente de Florida, una de las más veloces del planeta, está bajo monitoreo constante por su papel clave en la regulación del clima global. Investigaciones analizan si cambios en su intensidad podrían generar impactos significativos en distintas regiones del mundo.

Este flujo marino forma parte de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), una red de corrientes que transporta agua, energía térmica y nutrientes a lo largo del océano Atlántico. Su función principal es trasladar grandes cantidades de calor desde el ecuador hacia los polos.

Denis Volkov, coinvestigador principal del proyecto Western Boundary Time Series de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, explicó a The Washington Post que el AMOC cumple un rol esencial en el equilibrio climático del hemisferio norte.

La Corriente de Florida fluye entre la península estadounidense y las Bahamas. Alimenta la Corriente del Golfo, que continúa hacia el Atlántico Norte y Europa.

Cuando el agua alcanza latitudes cercanas al Ártico, pierde temperatura y aumenta su densidad. Desciende hacia grandes profundidades. Luego retorna hacia zonas más cálidas donde recupera temperatura. Este ciclo funciona como una cinta transportadora oceánica que distribuye calor a escala planetaria.

Riesgos ante un posible debilitamiento

El calentamiento global introduce factores que podrían alterar este sistema. El derretimiento del hielo ártico libera agua dulce en el Atlántico Norte. Esto reduce la salinidad y la densidad del agua.

Si el agua no alcanza la densidad necesaria para hundirse, el ciclo podría debilitarse. Una disminución del transporte de calor hacia el norte modificaría patrones atmosféricos y oceánicos. También afectaría precipitaciones y temperaturas en diversas regiones.

Los científicos descartan un colapso abrupto en plazos cortos. Sin embargo, advierten que un debilitamiento progresivo sí tendría consecuencias relevantes.

Volkov señaló que los datos observacionales aún son limitados. Indicó que se requieren al menos 20 años adicionales de mediciones para determinar si la pequeña disminución detectada corresponde a una tendencia sostenida o a variabilidad natural.

Un análisis publicado en 2024 revisó registros obtenidos mediante cables submarinos instalados en el Estrecho de Florida. Los investigadores detectaron que las mediciones requerían ajustes por cambios graduales en el campo magnético terrestre.

Tras la corrección, concluyeron que la intensidad de la corriente se mantuvo relativamente constante durante aproximadamente 40 años. La tendencia de debilitamiento atribuida a la AMOC en esa zona resultó menor de lo estimado anteriormente.

El cable submarino falló en 2023, posiblemente por una rotura. Mientras se repara, los equipos científicos intensifican operaciones de buceo para recuperar datos de barómetros acústicos ubicados en el fondo del océano.

Monitoreo permanente

La NOAA y la Universidad de Miami realizan campañas oceanográficas varias veces al año. Miden temperatura, salinidad, densidad y volumen de agua transportado.

Entre los instrumentos destacan sensores CTD, que registran conductividad, temperatura y profundidad. También se emplean dispositivos acústicos instalados en el fondo marino.

Estos equipos permiten reconstruir el comportamiento de toda la columna de agua, desde la superficie hasta grandes profundidades.

La estabilidad observada hasta ahora no descarta alteraciones futuras en uno de los sistemas oceánicos más importantes del planeta.

*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.

Читайте на сайте