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La Tablilla de Oro de Petelia que guardaba instrucciones órficas de hace 2300 años para cruzar al inframundo y no regresar

Ciclo de renacimientos - La placa encontrada en Petelia, hoy guardada en el British Museum, detallaba el trayecto que debía seguir el iniciado y las fórmulas que tenía que recitar para lograr un destino distinto al de las sombras

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El tránsito al más allá en el mundo griego no se concebía siempre como un simple descenso a un espacio de sombras. Atravesar el inframundo implicaba orientarse en un territorio con puntos concretos, guardianes y normas que había que conocer, porque el alma podía perder su identidad si tomaba el camino equivocado.

Ese recorrido incluía lugares definidos, como fuentes y lagos, y exigía reconocer a figuras que custodiaban el paso, de modo que el éxito dependía de recordar palabras precisas y saber ante quién pronunciarlas. Sin esa guía, el difunto quedaba expuesto a repetir su destino sin fin. Esa necesidad de instrucciones claras es la que explica la aparición de textos concebidos para acompañar al muerto en ese trayecto.

Una pequeña pieza de oro explicó paso a paso cómo superar las pruebas tras la muerte

Una lámina de oro hallada en la antigua Petelia, publicada en el siglo XIX y hoy conservada en el British Museum, contiene instrucciones detalladas para que el alma supere las pruebas del más allá según la tradición órfica. El objeto apareció en el sur de Italia y fue dado a conocer en un momento en que la arqueología aún no estaba organizada como disciplina, por eso su contexto exacto se perdió.

Aun así, el texto inscrito permite reconstruir con bastante precisión el itinerario que debía seguir el iniciado y las palabras que tenía que pronunciar para alcanzar un destino distinto al de las sombras sin memoria.

El contenido se inscribe en el orfismo, una corriente religiosa vinculada a la figura mítica de Orfeo que ofrecía a sus seguidores una vía de salvación tras la muerte. Los adeptos defendían que el alma poseía origen divino y que el cuerpo era una prisión temporal, de modo que la vida se entendía como una etapa dentro de una cadena de renacimientos.

Para romper esa cadena hacían falta ritos de purificación y un conocimiento reservado, y ahí entran las láminas de oro. Estas piezas funcionaban como totenpässe, es decir, como pasaporte funerario que proporcionaba al difunto una ventaja concreta en el momento decisivo.

Mostraba un texto en verso grabado con cuidado en apenas unos centímetros

La tablilla de Petelia es una lámina rectangular de unos 4,5 centímetros, con un peso total cercano a 11,8 gramos si se cuenta el estuche y la cadena posteriores, según un extenso reportaje de La Brújula Verde. El texto está grabado en griego antiguo con un tipo de letra propio del sur de Italia entre los años 300 y 200 a.C., y sigue el ritmo del hexámetro dactílico que también emplean las epopeyas atribuidas a Homero.

Se distribuye en alrededor de doce líneas y presenta algunas lagunas en los bordes, aunque los especialistas han podido reconstruir buena parte del contenido a partir de comparaciones con otras piezas similares.

El lugar donde apareció no es un detalle menor. Petelia, identificada con la actual Strongoli en Calabria, fue una colonia aquea en la Magna Grecia y actuó como puerto y punto de intercambio entre poblaciones griegas e itálicas.

Las necrópolis de la zona han ofrecido enterramientos de los periodos clásico y helenístico que muestran influencias pitagóricas y órficas, lo que encaja con la presencia de una lámina de este tipo. Los investigadores clasifican la pieza dentro del llamado Tipo B, caracterizado por textos narrativos extensos, y discuten sobre la línea final reconstruida, que algunos leen como “reinarás” y otros como “liderarás las ceremonias”.

El recorrido de la pieza pasó por manos privadas antes de acabar en Londres

El hallazgo se produjo en la década de 1830, en un contexto de excavaciones poco sistemáticas, y la pieza fue descrita en 1834 por el anticuario napolitano Carlo Bonucci en una carta fechada el 30 de mayo. Más tarde pasó a manos de James Millingen y terminó vendida al British Museum en 1843, donde se conserva desde entonces.

Franz publicó la inscripción en 1836 y después la retomaron Göttling, el Corpus Inscriptionum Graecarum con el número 5.772 y Kaibel en su recopilación de epigramas. Un testimonio posterior explicó que el museo había recuperado la tablilla, considerada perdida tras la muerte de Millingen, y que el señor Newton encargó a Cecil Smith un facsímil ligeramente mayor que el original para una edición más exacta.

Las instrucciones indicaban qué fuente evitar y qué palabras decir

En cuanto al contenido, las instrucciones son concretas. El texto advierte que el alma encontrará a la izquierda de los salones de Hades una fuente junto a un ciprés de brillo blanquecino y ordena que no se acerque ni beba de ella. A continuación señala otra fuente, de agua fría que mana del lago de la Memoria, ante la que se sitúan guardianes.

El difunto debe declarar “soy hijo de la tierra y del estrellado cielo, pero mi linaje es celestial; esto también vosotros lo sabéis” y añadir “estoy seco por la sed y perezco; dadme pronto el agua fría que mana del lago de la memoria”. Solo tras pronunciar esas palabras recibirá el agua sagrada y podrá integrarse entre héroes e iniciados, cumpliendo así el objetivo que motivó la grabación de la lámina.

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