El jefe de la UDEF que investigó a los Pujol admite que siente "animadversión personal" hacia la familia
El mando policial da munición a las defensas para que cuestionen su imparcialidad y exaspera al tribunal al valorar conceptos jurídicos, hasta el punto que los jueces le piden "no dar lecciones de derecho"
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El inspector jefe 89140 ha entrado al juicio de los Pujol cargado con un ordenador portátil y una carpeta llena de papeles. Su declaración se preveía (y está siendo) larga, aunque él mismo la ha torpedeado antes de que el fiscal le empezara a interrogar. Cuando el tribunal le tomaba juramento o promesa de que iba a decir la verdad, el mando del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) ha admitido que tiene “animadversión personal” hacia la familia.
La sorpresa ha cundido en la sala de vistas de la Audiencia Nacional. El jefe de la investigación a la familia, encargado de firmar los atestados en los que sustenta el caso, abría la puerta a que las defensas cuestionaran su imparcialidad a la hora de pilotar las pesquisas. El mando ya no se encuentra en la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), que investigó el caso Pujol, sino en la Comisaría General de Información.
Según ha explicado el mando, la razón de la “animadversión personal” hacia la familia se encuentra en que los Pujol le denunciaron (aunque no llegó a ir a juicio) en el caso del ‘pendrive’. Se trata de la única condena hasta ahora por la Operación Catalunya: el exjefe de la Policía durante el Gobierno del PP, Eugenio Pino, fue condenado por intentar adulterar el caso Pujol con información obtenida de forma ilegal.
El presidente del tribunal, el magistrado José Ricardo de Prada, ha reaccionado a la manifestación del mando policial. “Eso que está diciendo usted tiene consecuencias jurídicas…”, le ha recordado. El jefe policial, sin embargo, ha matizado que esa “animadversión” no le impediría decir la verdad en el interrogatorio.
Magistrado De Prada: Bien, ahora nos lo cuenta, lo que le recuerdo es que tiene el deber inexcusable de decir la verdad, por encima de esa situación que usted ha calificado de animadversión, que no sé si es correcta.
Inspector jefe 89140: Siempre he dicho la verdad, jamás he tenido lacra ninguna.
El mando policial, en una consideración inusual en un testigo de un juicio, ha indicado incluso al tribunal que podrían preguntar al juez instructor del caso, José de la Mata, por su “opinión” sobre él.
Tras la sorpresa inicial, el interrogatorio no ha empezado bien para los intereses de la Fiscalía Anticorrupción.
El mando ha comenzado con una explicación sobre el blanqueo de capitales, pero lo ha hecho de una forma que nada suele gustar a los jueces: impartiendo clases de derecho a unos magistrados con años de carrera a sus espaldas. “No hace falta que dé lecciones jurídicas al tribunal porque para eso somos expertos en derecho”, ha zanjado De Prada.
El inspector jefe también se ha enzarzado con una de las defensas, a la que ha acusado de “hacer comentarios” mientras él hablaba. El magistrado De Prada ha tenido que volver a intervenir para serenar los ánimos: “Por favor, ruego que atemperen un poco las susceptibilidades porque no tiene ningún sentido”.