Solo el 0,1% de los científicos admite usar IA en sus textos: las normas actuales de las revistas han fracasado totalmente en frenar su avance oculto
¿Qué ocurre cuando una herramienta de apoyo se convierte en un invitado omnipresente pero invisible en la literatura científica? En apenas dos años, la inteligencia artificial se ha integrado en el flujo de trabajo de miles de investigadores, pero su declaración formal no está siguiendo el mismo ritmo que su adopción técnica.