Científicos descubren a 5.500 metros de profundidad un molusco con lengua recubierta de hierro y gusanos que se alimentan de sus heces
Descrito apenas dos años después de su hallazgo, este nuevo invertebrado subraya la urgencia de documentar la vida del océano profundo antes de que actividades como la minería submarina transformen ecosistemas que apenas empezamos a comprender.