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La espectacular cascada que protagoniza el paisaje de un pequeño pueblo en el Pirineo aragonés

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es uno de los entornos naturales más impresionantes no solo de España, sino de todo el globo terráqueo; no por nada fue declarado Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO hace ya 29 años, en 1997. Este tesoro ubicado en los Pirineos aragoneses fascina a todo el que pone un pie en él, y oculta infinidad de secretos que no todo el mundo tiene la suerte de descubrir.

A pesar de que no hay ninguna localidad enclavada en el monumental espacio natural, ya que está protegido, sí que hay varias villas cercanas que sirven de puerta de entrada a este maravilloso lugar. Probablemente, la más bonita de todas sea el pueblo de Broto, que apenas cuenta con 600 vecinos pero que está repleto de encanto y además puede presumir de tener una de las cascadas más espectaculares de Aragón junto a su pintoresco casco urbano.

El pueblo de Broto, un paraíso rural con una cascada

El pueblo de Broto es uno de los más bonitos de la comarca de Sobrarbe, así como una de la puertas de acceso al parque nacional. Cuenta con unos 615 habitantes viviendo en sus idílicas calles flanqueadas por casas de arquitectura tradicional, y siempre con el río Ara como protagonista (ya que atraviesa la villa). Además, en todo su entramado callejero se respira una paz inusitada que embaucará a los amantes del turismo rural.

Además, en el municipio se pueden contemplar algunos tesoros de índole arquitectónica que añaden aún más encanto a la localidad, como la Casa del Valle y su imponente torre defensiva, que data del siglo XVI y que fue usada como prisión, y la Iglesia de San Pedro Apóstol, que tiene su origen en dicha época y que también cuenta con un torreón con almenas para vigilar la zona desde lo alto de una ladera.

La Ruta a la cascada de Sorrosal desde Broto

La joya de la corona de Brotos es la Cascada de Sorrosal, que se encuentra justo al lado del pueblo. La ruta que lleva hasta el extraordinario salto de agua de 35 metros de altura, el cual forma una preciosa poza a sus pies, comienza en el aparcamiento de la localidad, desde donde hay que recorrer apenas 700 metros hasta llegar al destino.

A través del barranco que da nombre a la cascada, donde se erigen vastos bosques, en apenas 10 minutos se llega hasta el enclave, que cuenta con un tramo de escaleras para subir hasta esta joya natural. Asimismo, también es posible acercarse a la base de esta maravilla, que no hace más que añadir encanto a este increíble destino rural en Huesca.

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