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Una experiencia que va mucho mas allá de perfeccionar un idioma

Abc.es 
Reino Unido, Irlanda, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda son los destinos preferidos por los estudiantes españoles para aprender/perfeccionar inglés, aunque también figura Malta. Las posibilidades incluyen el año académico completo, curso de verano o curso corto. Según la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (Aseproce), 16.000 personas cursan el año académico fuera de España. Y en estancias cortas, como cursos de verano, y adultos, serían 28.000. Pablo Martínez de Velasco, presidente de Aseproce, recoge la recomendación de los especialistas, para los que el mejor momento de hacerse bilingüe es en la pubertad: «Lo ideal es irse entre los 11 y los 18 años. A partir de ahí, ya empiezas tarde». El año académico es para alumnos hasta segundo de Bachillerato, las estancias cortas pueden ser desde una semana a un trimestre en medio del curso. Pero además se ofrece inglés general para adultos, en algunos casos con un objetivo concreto como inglés jurídico, de negocios, para hostelería… Martínez de Velasco menciona que «también hay quienes marchan a estudiar carreras universitarias o másteres, o lo que llamamos work and study (trabajo y estudio), que permite realizar prácticas remuneradas». Las empresas promotoras gestionan la estancia (con una familia, residencia, hotel), seguro, la conexión con coordinadores locales y el visado. España cuenta con una ventaja añadida para los menores que realizan un curso completo en el extranjero, porque puede convalidarse, algo que no sucede en muchos países. Destaca que una vivencia de este tipo genera múltiples beneficios: «A veces nos centramos mucho en el idioma, pero son experiencias educativas en el extranjero que proporcionan madurez, confianza en uno mismo, autoestima. Y son herramientas de futuro, herramientas para tu vida académica, tu vida profesional. Salir de casa, conocer otra gente, darse cuenta de que el inglés no es una asignatura más, sino que es un medio de comunicarte con gente de otros países, de otras culturas. En un mundo globalizado resulta fundamental». Estudiar inglés en el extranjero, para el presidente de Aseproce, «abre la mente a un mundo prácticamente infinito». «A la vuelta, regresas con la mentalidad con la que saliste, con la forma de resolver española, pero también con la mentalidad del país al que vas. Cuando en el futuro tengas que enfrentarte a una reunión con gente de otros países, tendrás más herramientas», subraya. Comunidades autónomas, ayuntamientos e instituciones (como la Fundación Amancio Ortega) convocan becas para alumnos que cursan un año académico en el extranjero. Antonio Barrero de la Puerta cursó el grado once (correspondiente a 1º de Bachillerato) en el curso 2022-2023, en el Grants Pass Highschool, en Oregón (Estados Unidos), gestionado por CLS Idiomas. Ahora, con 19 años, estudia 2ª de Ingeniería en Tecnologías y Servicios de Telecomunicación. Recuerda su experiencia de manera positiva: «Al principio me costaba adaptarme al idioma y al ritmo de vida americana, pero poco a poco me fui integrando y haciendo amigos hasta que desenvolverme en el idioma no fue un problema. Mucha gente me dijo que la mejor manera para integrarse era haciendo deportes y eso hice. Nada más llegar, empezó la temporada de fútbol y me inscribieron en el primer equipo del instituto con bastante rapidez y facilidad». La estancia en el extranjero favorece las relaciones personales del alumno, como indica Barrero: «En el fútbol fue donde más amigos hice. Cuando se acabó la temporada, me apunté a tenis y también fue una buena experiencia. La familia donde estuve era muy acogedora y siempre se preocuparon por mi comodidad y bienestar, lo cual ayudó mucho». Entre los beneficios de haber cursado el grado once en EE.UU., Barrero relata que se ha dado cuenta de que estar solo no es un problema: «Además, me ayudó a ser más independiente y a valerme por mí mismo, lo que es un punto positivo en mi opinión. Y regresé a España con un nivel de inglés bastante bueno y fluido. Nada más volver me saqué el título de Cambridge del C1 (Advanced)». Sobre si aconseja tener una experiencia de este tipo, señala que «es una experiencia muy positiva tanto a nivel escolar como a nivel personal, más que recomendable especialmente para personas extrovertidas». Campamentos de verano Aunque se afirma que la infancia y la adolescencia son etapas clave para el aprendizaje de idiomas, especialmente entre los 8 y los 16 años, Jesús Dávila, director de Campamentos de Sotogrande International School, en Sotogrande (Cádiz), explica que «está demostrado que una enseñanza inmersiva del idioma es efectiva desde la edad más temprana posible». El centro ofrece la posibilidad desde los 4 hasta los 7 años, en sus Nano/Mega Camps, que tienen lugar en Sotogrande. En edades tempranas, según Dávila, «los alumnos tienen una mayor plasticidad lingüística y una capacidad natural para adquirir el idioma de forma intuitiva, sin miedo a cometer errores. Además, vivir una experiencia formativa en un entorno internacional durante estos años no solo mejora el dominio del inglés, sino que también fomenta la autonomía, la confianza y la apertura cultural». En los campamentos de verano, la experiencia va mucho más allá del aprendizaje académico o la mejora en el nivel deportivo, detalla: «Los estudiantes mejoran su inglés de manera natural mientras desarrollan habilidades sociales, aprenden a convivir con jóvenes de otras culturas y ganan independencia. Las actividades deportivas y el programa diario, así como el trabajo en equipo, refuerzan valores como la cooperación, el respeto y la confianza, haciendo que el aprendizaje sea significativo y duradero». «El inglés —declara Dávila— es la lengua vehicular en todas las actividades, lo que garantiza una inmersión real y constante. Nuestros campers no 'aprenden' inglés sino que lo usan como herramienta diaria, y esta es la clave del aprendizaje. No obstante, ofrecemos la opción de clases de inglés por las tardes para aquellos estudiantes que desean reforzar y estructurar su aprendizaje, completando así un auténtico programa de full immersion». La propuesta del summer camp en Sotogrande busca ofrecer lo mejor de ambos mundos: un entorno internacional con inmersión total en inglés, sin necesidad de salir de España. «Contamos con profesores y monitores nativos o con nivel bilingüe, lo que garantiza una exposición constante al idioma. Además, el entorno seguro, el clima y la calidad de las instalaciones hacen de Sotogrande un destino ideal para vivir una experiencia internacional de alto nivel», dice el director de Campamentos. Sobre la importancia de un campamento de verano para profundizar en el aprendizaje del inglés, Dávila sostiene que «es fundamental transmitir a los estudiantes y a las familias el valor educativo y personal de este tipo de experiencias». «Se les debe mostrar que un summer camp internacional es una oportunidad para crecer, ganar confianza y mejorar su futuro académico y profesional. Un entorno seguro, bien organizado y con acompañamiento constante ayuda a que los estudiantes se sientan cómodos dando ese primer paso hacia una experiencia internacional», apunta. María García Buendía, docente de lengua inglesa, cree que la mejor edad para viajar al extranjero a perfeccionar el manejo del idioma es una vez superada la prueba de ingreso en la universidad: «Entonces ya no hay riesgo de tener que enfrentarse a repetir 2º de Bachillerato o cursar un grado superior porque no se aprueba la EBAU, pues los niveles en distintos países no son iguales». Recomienda aprender inglés en todo momento, «pero siempre en un país europeo». «Adolescentes, adultos… deben hacerlo, si pueden, aunque depende la capacidad económica. Es importante disponer en el lugar donde se acude de un nicho social de apoyo», añade. Entre las bondades de la experiencia, se inclina por «la agudeza social que puede proporcionar valerse por sí mismo, ser responsable y ordenado». «A veces sucede que después del primer año ―reflexiona García Buendía, el estudiante se queda otro más, porque el primero siempre es de adaptación. Aunque tú vayas con un nivel muy alto de inglés, hasta que no han pasado seis meses no rompes a hablar. Hay que ser un poco sensatos y entender cómo se produce la adquisición y el aprendizaje de una lengua». La inmersión lingüística es el método más adecuado para aprender un idioma, comenta: «Una vez fuera, cambia tu espíritu, tu manera de ver la vida. La intersección cultural favorece la adquisición de competencias lingüísticas. Lo bueno que tienen Reino Unido e Irlanda, por ejemplo, es que hay gente de todas las nacionalidades. Un día te vas al cine con una persona de Pakistán, de Madagascar, de España y de Nueva Zelanda. Y eso es una riqueza estupenda». Estudiar y trabajar Canadá como destino está creciendo en detrimento de Estados Unidos, por el perjuicio que provoca el efecto Donald Trump. Precisamente este país permite hacer compatible el estudio con trabajo remunerado (por la tarde, fines de semana o vacaciones). Y suele llevar aparejada la concesión de algún crédito. Alfonso Salazar, natural de La Coruña, marchó a Canadá en septiembre de 2021, con 18 cumplidos, tras haber estudiado Bachillerato y superado la EBAU. Allí realizó un curso de Marketing y Ventas, que compatibilizó con diferentes trabajos. La empresa Ad Astra fue quien gestionó el viaje, la estancia y el desarrollo del programa. Este es un ejemplo de quien prefiere tener la experiencia después de la EBAU. Su intención de estudiar inglés en el extranjero vino marcada por el entorno familiar: «Mi hermano ya había estado fuera. Mi padre quiso que los tres hermanos fuéramos. La verdad es que guardo un buen recuerdo». Considera que poder trabajar representa un plus en el aprendizaje del idioma: «Me adapté sin problemas a las clases, porque era algo diferente. Yo había elegido la opción de estudiar y trabajar. Mi mejor recuerdo es en el apartado laboral, donde probé en distintas empresas. Para aprender inglés me vino muy bien, porque en la escuela siempre hay gente de España con la que terminas hablando en español. En los trabajos no te queda otra que hablar inglés. Y si además cambias debes usar un distinto vocabulario en función de la tarea. Al final coges cosas de todos y aprendes, la verdad, una barbaridad». «Marchar con 18 años te obliga de alguna forma a espabilar. Porque una vez allí, aunque no estás solo, tienes que valerte por ti mismo y haces cosas que a lo mejor con esa edad en España no harías. Como buscar trabajo, saber moverte por tu cuenta, comprar y pagar tus cosas», resume su experiencia Salazar. La restauración fue uno de los sectores donde se ocupó en los momentos que no acudía a clase. La experiencia adquirida le permitió, junto a algún ahorro, abrir a la vuelta a La Coruña un local de ocio nocturno. Ahora ha expandido el negocio y ya son dos los establecimientos. Son distintas maneras de afrontar una experiencia fundamental para que el alumno perfeccione el idioma, pero también como etapa decisiva de crecimiento y maduración. El inglés se lleva la palma en la enseñanza de un idioma foráneo en su país de origen. Otros idiomas, como el alemán o el francés, no despiertan tanto interés, aunque están creciendo las peticiones de programas académicos en Alemania, motivado por las oportunidades laborales que ofrece este país. En Francia se combinan las prácticas profesionales, el voluntariado y las experiencias universitarias. La empleabilidad que concede el dominio de una lengua importante está en el origen de la decisión de muchas familias. Comunidades y ayuntamientos conceden becas para estudiar estos dos idiomas. También se puede intentar conseguir ayudas en el propio país. Por ejemplo, en Alemania, la más importante institución que otorga becas a estudiantes extranjeros es el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Además de las promotoras desde España, el futuro estudiante puede contactar con los centros de estudiantes, que ofrecen un paquete de servicios para estudiantes extranjeros que siempre incluye una habitación en una residencia. Eva Guillén, docente de lengua francesa, apuesta por el idioma de Molière para su estudio: «Como la mayoría de los alumnos de Secundaria en nuestro país tienen un nivel muy bueno de inglés, conviene fomentar el estudio de una segunda lengua extranjera, por oportunidades laborales, pero en este caso sobre todo por su riqueza cultural; el arte, la moda, la gastronomía. Además, cuenta con la ventaja de la cercanía geográfica con España y resulta más sencillo de aprender que el alemán».

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