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Genocidio étnico

La situación en Gaza empeora a medida que Israel restringe la ayuda y mantiene cerrado el cruce de Rafah. La aviación israelí llevó a cabo múltiples ataques al amanecer de este miércoles sobre Rafah y Khan Yunis, junto con fuego aéreo y de artillería al este de la ciudad de Gaza.

Un total de nueve civiles asesinados y cuatro heridos llegaron a los hospitales de la Franja de Gaza en las últimas 24 horas.

El Ministerio de Salud de Gaza anunció que, desde el 10 de octubre, el número de muertos y heridos por las violaciones israelíes del acuerdo ha llegado a unos 615, en medio de llamamientos palestinos para obligar a Israel a detener el fuego y permitir la entrada de las cantidades acordadas de alimentos, ayuda médica y materiales de refugio.

Asimismo, fuertes lluvias invernales inundaron y derrumbaron cientos de tiendas de campaña para desplazados en toda la Franja de Gaza. La UNRWA advirtió que aproximadamente dos tercios de la población de Gaza vive en tiendas de campaña que ofrecen sólo una protección limitada contra las inclemencias del tiempo.

Fuentes médicas en Gaza advirtieron que la situación es catastrófica para las familias desplazadas, afirmando que aproximadamente 127 000 de las 135 000 tiendas de campaña sufren la escasez de mantas y de calefacción, WAFA.

La supuesta tregua indefinida promovida por el presidente Donald Trump se convirtió en una burla, una ficción, al igual que su prometida reconstrucción de Gaza. La llamada Junta de Paz a la que atribuye mayor poder y atributos que la Naciones Unidas, bajo su conducción personal vitalicia, todavía está por dar un primer paso efectivo, mientras las matanzas, ejecuciones, bombardeos aéreos y terrestres, asesinatos selectivos, el exterminio sistemático se extiende por todos los territorios palestinos.

En la pequeña aldea palestina de pastores de Mukhmas, en Cisjordania, un colono judío enmascarado y armado con un M16 disparó y mató a Nasrallah Abu Siyam, un joven de 19 años originario de Filadelfia, Estados Unidos. Poco importó que fuera un ciudadano estadounidense, destacó el sitio noticioso Antiwar. Es muy probable -dijo- que el arma fuera suministrada por Estados Unidos. 

Al menos otros dos palestinos locales resultaron heridos por disparos de colonos durante la invasión de la aldea, incluido un joven cuyo pie podría haber sido amputado.

Las prácticas típicas del régimen nazi-facista alemán del que tanto se lamenta el pueblo judío, las aplican ahora el régimen sionista.

Ejemplo: El jefe del Servicio Penitenciario de Israel (IPS), Kobi Yaakobi, invitó a un grupo de colonos judíos a un llamado «safari tour» para ver a los detenidos palestinos tirados en el suelo y esposados, reveló el martes el diario británico Middle East Eye. 

En otro episodio de ese genocidio a vista y paciencia de la opinión pública —impotente para castigar a Israel debido al apoyo de Estados Unidos— un nuevo informe confirmó los detalles de una matanza insólita, ocurrida y ocultada hace un año.

«Soldados israelíes dispararon casi mil balas durante la masacre de 15 cooperantes palestinos en el sur de Gaza el 23 de marzo de 2025. Al menos ocho disparos fueron hechos «a quemarropa», según una indagación conjunta de los grupos de investigación independientes Earshot y Forensic Architecture.

El informe, basado en testimonios de testigos presenciales y análisis audiovisuales, muestra que varios cooperantes fueron ejecutados y que, al menos, uno recibió un disparo a tan solo un metro de distancia.

Ese día, en Tel al-Sultán, Israel asesinó a ocho trabajadores humanitarios de la Media Luna Roja Palestina, seis de la Defensa Civil Palestina y un miembro de la agencia de ayuda de la ONU.

El hecho, del que se cumplirá un año el mes entrante, provocó inmediatamente la condena internacional y fue descrito como «uno de los momentos más oscuros» de la guerra. 

El ejército israelí se vio obligado a modificar su versión de la emboscada varias veces tras el descubrimiento de los cuerpos en una fosa común, junto con sus vehículos destrozados, y la aparición de grabaciones de vídeo y audio tomadas por los trabajadores humanitarios.

Una investigación militar interna finalmente no recomendó ninguna acción penal contra las unidades del ejército responsables de la matanza. Otro ejemplo de la impunidad que ampara las prácticas genocidas del aliado privilegiado de Estados Unidos.

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