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Varios escándalos de abusos sexuales sacuden la escena de música electrónica

Abc.es 
En el mundillo de la música electrónica no se habla de otra cosa: varios DJs de reconocido prestigio internacional han sido acusados de abusos sexuales, en una ola de denuncias anónimas a través de las redes sociales que ya está teniendo consecuencias reales. Aunque por el momento no hay constancia de que se hayan interpuesto acciones legales, los artistas Shlomo, Fantasm, CARV y Basswell están siendo de vetados o apartados del cartel de diferentes festivales tras las acusaciones. Entre ellos está el Medusa Sunbeach , el más grande que se celebra en España, que ha emitido un comunicado en el que informan de que «en los últimos días han salido a la luz acusaciones graves que afectan a algunos artistas del cartel de la próxima edición», y que «ante la seriedad de la situación y hasta que los hechos se esclarezcan», se ha decidido «apartar la participación de Boswell y Shlomo de Medusa Festival». Los organizadores del evento afirman que condenan esos «actos deplorables», y que su prioridad «es garantizar un entorno seguro y respetuoso», y concluyen su comunicado asegurando que seguirán «atentos a cualquier novedad para actuar siempre con responsabilidad». Lo mismo ha hecho el Monegros Desert Festival , que prescindirá de estos artistas hasta que se esclarezca todo, así como la promotora asociada a las sesiones Blackworks, que ha actualizado sus carteles eliminando a los DJs mencionados, incluyendo eventos previstos para el 27 y 28 de marzo. Fuera de España, la promotora neerlandesa Verknipt, que en un comunicado en redes sociales ha anunciado que Basswell, CARV y Shlømo no aparecerán en sus próximos festivales y que buscarán reemplazos. En su comunicado, la organización asegura que no quieren actuar como jueces pero toman esta decisión como «medida preventiva para proteger la seguridad y tranquilidad» de sus asistentes mientras se investiga el caso. El Festival de Dour, uno de los eventos de música electrónica más importantes de Bélgica y Europa, ha tomado la misma decisión. Todo empezó hace unos días, cuando la cuenta de Instagram @bradnolimit, administrada por una persona identificada como un extrabajador vinculado a la agencia Steer Management, empezó a publicar testimonios que han acabado difundiéndose también por plataformas como Reddit y TikTok , en los que se señala a los artistas antes mencionados por presuntos abusos que además, habrían sido silenciados o minimizados dentro de la industria. «Es la hora de publicar la parte uno de los STEER Files. Tomé la decisión consciente en agosto de 2025 de separarme de Steer después de que deterioraran completamente mi salud mental, mis valores y mis principios individuales fundamentales», escribió hace una semana el ex empleado de la compañía. Y en referencia al DJ Odymel, asegura: «Exactamente hace un año hoy violó a una mujer y hoy ella ha hablado al respecto. Cada día surgen más testimonios verificables. No descansaré ni disfrutaré de mis malditas vacaciones hasta que se haga justicia», agregaba el usuario en un mensaje sobre Basswell, al que otros mensajes acusan de haber abusado de «chicas colombianas de 16 años». Uno de los artistas señalados que ya se ha pronunciado sobre el asunto es CARV, un DJ y productor alemán que, en un mensaje público, admite haber mantenido conversaciones privadas de carácter explícito y enviado imágenes íntimas durante su matrimonio, pero negando tajantemente que su comportamiento constituyera un delito o implicara abuso de poder. «Fallé como marido, pero no cometí ningún delito ni abuso de poder», dice en su comunicado. El DJ francés Shlømo ha calificado las acusaciones en su contra como una campaña de difamación y ha declarado que evaluará posibles acciones legales, mientras que suizo Odymel, de nombre real Antoine Lauffer, ha optado por una defensa bastante bizarra: asegura que padece sexsomnia, un trastorno del sueño que puede provocar conductas sexuales involuntarias mientras la persona duerme. «Yo mismo habría escuchado algo así con mucho escepticismo», ha escrito en Instagram, consciente de que su versión no es muy fácil de creer. «Supe lo que supuestamente había pasado varios días después, a través de lo que me contó la víctima. Y me llevó tiempo comprenderlo y aceptar que me hablaban de un momento del que no tengo ningún recuerdo y que no corresponde en nada con la manera en la que siempre he intentado comportarme», explica el artista, añadiendo que habló con la denunciante y que, por recomendación de ella, inició seguimiento psicológico para entender lo ocurrido. El artista sostiene que existe una investigación preliminar en curso y afirma estar colaborando con la justicia, aunque hasta ahora no se ha anunciado ninguna acusación formal ni resolución judicial. La agencia STEER Management, que representaba a varios de estos artistas, informó en un primer comunicado del 20 de febrero que investigaría los hechos y tomaría medidas si se confirmaban. Un día después, y tras un aluvión de críticas, anunció que suspende sus colaboraciones con los implicados mientras se revisan los hechos, asegurando que «la inacción no es una opción».

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