Canarias mueve ficha: nuevo reglamento para autocaravanas
El Gobierno de Canarias prevé aprobar entre abril y mayo el nuevo reglamento de establecimientos turísticos de alojamiento al aire libre, una norma que afectará directamente a caravanas y autocaravanas en el Archipiélago. Según datos del sector, el turismo itinerante en España creció más de un 20 % desde 2019, mientras que las matriculaciones de autocaravanas superaron las 6.000 unidades anuales en los ejercicios de mayor demanda.
Hasta ahora, los consistorios canarios navegaban sin una carta náutica común: ordenanzas dispersas, señales provisionales y debates vecinales sobre estacionamiento, residuos y convivencia. La Federación Canaria de Municipios (Fecam) y la patronal hotelera llevaban tiempo reclamando un marco homogéneo que aportara seguridad jurídica y evitara conflictos en primera línea de costa y cascos urbanos.
La incógnita se despeja ahora con un calendario concreto: el Ejecutivo autonómico ha anunciado que el reglamento entrará en vigor en abril o mayo. Será entonces cuando los ayuntamientos estén obligados a habilitar zonas específicas para autocaravanas y caravanas, aunque decidirán dónde ubicarlas, cuántas crear y qué dimensiones tendrán.
Qué cambia con el reglamento y qué deberán hacer los municipios
Equipamientos obligatorios y margen local
- Suministro de agua potable.
- Instalaciones de baño o acceso a servicios higiénicos.
- Sistemas de recogida y gestión de residuos.
El director general de Ordenación, Formación y Promoción Turística del Ejecutivo regional, Miguel Ángel Rodríguez, ha explicado que la norma aportará “mayor seguridad jurídica a las instituciones locales, usuarios y emprendedores”. En la práctica, el texto obligará a los consistorios a crear espacios habilitados, pero no impondrá su localización exacta.
Es decir: habrá obligación de actuar, pero margen para decidir. Cada ayuntamiento determinará si las áreas se sitúan en suelo urbano, en zonas próximas a la costa o en entornos más alejados de núcleos residenciales. También fijará la capacidad (número de plazas) y las dimensiones mínimas de cada parcela.
El reglamento regional no regulará la circulación ni modificará la normativa estatal de tráfico, competencia de la Dirección General de Tráfico (DGT), pero sí incidirá en el uso turístico del espacio y en las condiciones de pernocta. Una distinción clave: estacionar no es lo mismo que acampar, y ahí han surgido buena parte de los conflictos en los últimos años.
Un pulso entre turismo rodante y modelo hotelero
Desde 2019, la patronal hotelera —con especial protagonismo de Ashotel— ha reclamado una regulación específica del turismo itinerante en Canarias. En febrero volvió a insistir ante la Fecam en la necesidad de un marco común para todos los municipios del Archipiélago.
Según la patronal, el incremento de autocaravanas y caravanas ha generado “disfunciones relevantes en la circulación, en el estacionamiento rotatorio y en la accesibilidad de residentes”, además de tensiones en la convivencia ciudadana. No es una queja aislada: en otros puntos de España, municipios costeros han endurecido ordenanzas tras registrar saturaciones en temporada alta.
En paralelo, las asociaciones de usuarios de autocaravanas defienden que se trata de un perfil turístico con alto impacto en comercio local y restauración. Un viajero itinerante compra pan en la tienda del barrio, reposta, consume en bares y visita atractivos culturales. El debate no es nuevo, pero en islas con espacio limitado adquiere otra dimensión.
¿Qué pueden esperar los conductores?
Para quienes viajan sobre cuatro ruedas y cocina integrada, el reglamento promete claridad. Menos improvisación y menos riesgo de multas por interpretaciones dispares de las ordenanzas locales. A cambio, previsiblemente deberán adaptarse a zonas delimitadas y cumplir con normas más estrictas sobre vertidos y uso de servicios.
El olor a salitre y gasoil al caer la tarde en un aparcamiento costero podría dejar paso a áreas señalizadas, con puntos de vaciado de aguas grises y negras, y contenedores específicos. Infraestructuras básicas, sí, pero esenciales para ordenar un fenómeno que ha crecido al calor del teletrabajo y del turismo de proximidad.
La clave estará en la ejecución. Crear áreas requiere inversión municipal, planificación urbanística y, en algunos casos, adaptación de suelo. No todos los consistorios cuentan con los mismos recursos ni con la misma presión turística. La norma regional marca el marco; la realidad dependerá de cada pleno municipal.
En términos de movilidad, Canarias afronta así un ajuste fino entre libertad de circulación y ordenación del espacio. No se trata de prohibir, sino de encauzar. Como en un taller cuando se alinean las ruedas tras un cambio de suspensión: el vehículo es el mismo, pero el comportamiento en carretera cambia por completo.
La primavera será el punto de partida. A partir de ahí, el mapa de áreas para caravanas y autocaravanas en Canarias empezará a dibujarse municipio a municipio. Y con él, una nueva etapa para un turismo que ya no quiere circular al margen de la norma.