El Gobierno estudiará cómo mantener el escudo social: "Hay que pulsar el sentir de los grupos y ver cuáles son las posibilidades"
La vicepresidenta Montero traslada la responsabilidad al PP y niega que el varapalo implique que la legislatura no es viable, aunque reconoce que hoy por hoy no tiene apoyos para los presupuestos: "Si en este momento no hubiera un gobierno progresista, estas medidas ni siquiera estarían encima de la mesa"
PP, Vox y Junts vuelven a tumbar el decreto con el escudo social y la protección contra los desahucios
El Gobierno estudiará cómo mantener las medidas del escudo social que tumbó el Congreso este jueves con los votos de PP, Vox y Junts, que pusieron como excusa que la prohibición de los desahucios favorece la okupación, un argumento que rechaza el Ejecutivo y sus aliados, incluso el PNV que pactó una rebaja de la ambición inicial del decreto al dejar fuera de la moratoria antidesahucios a los propietarios con una única vivienda en alquiler. “Hay que pulsar el sentir de los grupos y, en función de esa cuestión, ver cuáles son las posibilidades que tenemos”, ha dicho la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en una entrevista en la Cadena SER.
“Es un Gobierno inasequible al desaliento. Siempre el diálogo es la mayor ventaja que tenemos a la hora de poder modificar esa capacidad de que el bienestar llegue a los ciudadanos”, ha agregado Montero, que ha trasladado la responsabilidad fundamentalmente al PP, a pesar de que Junts también rechazó el decreto por segunda vez, obligando a llevar al Congreso la subida de las pensiones por un lado y el resto del escudo social, por otro. “Quiero hacer un llamamiento a que uno no puede votar en contra de todas estas medidas y devolver otra vez la pelota al Gobierno. El Partido Popular tendrá que explicar por qué dice que no a todo esto, que es bueno para la gente y por qué piensa que intentar producir una derrota parlamentaria tiene mayor beneficio político que sacar adelante unas medidas que claramente son beneficiosas”, ha señalado.
La vicepresidenta ha descartado que el varapalo en el Congreso, que también tumbó el decreto que pretendía poner topes de precios en emergencias o catástrofes como la de Adamuz o la dana, suponga la inviabilidad de la legislatura: “Claro que es viable. El Gobierno lleva impulsando más de 50 iniciativas legislativas que ha permitido llegar a un acuerdo con el resto de fuerzas políticas. Tenemos todavía retos muy importantes de país que el Gobierno tiene que seguir acometiendo y lo hará, como siempre, intentando contar con el apoyo de distintas fuerzas parlamentarias en una aritmética que es la que han decidido los ciudadanos y que, por tanto, nos obliga a dialogar muchísimo hasta la extenuación para poder sacar adelante algunas medidas”. “¿A alguien le cabe duda de que si en este momento no hubiera un Gobierno progresista estas medidas ni siquiera estarían encima de la mesa?”, se ha preguntado.
La ministra de Hacienda ha reconocido que no tiene los apoyos para los Presupuestos Generales del Estado que se ha comprometido a presentar en el mes de marzo y ha señalado específicamente a ERC y Junts. Igualmente, ha admitido que los puentes están rotos con la formación de Carles Puigdemont. En el Gobierno dan por perdido el apoyo de los neoconvergentes hasta que el expresident vuelva a Catalunya en aplicación de la ley de amnistía.
En cuanto a ERC, el principal conflicto está ahora en la cesión de la gestión del IRPF a Catalunya, que ha puesto también en standby el apoyo de los republicanos a los presupuestos de Salavador Illa. “No tenemos acuerdo y, por tanto, hay que seguir trabajando y espero que pase algo parecido a lo que nos ha pasado con el modelo de financiación autonómica en la que hemos partido desde un primer momento en posiciones que estaban en las antípodas, hemos ido trabajando para llegar a un punto de encuentro y hoy estamos en condiciones de presentar un modelo de financiación dentro del régimen común que aporta unos recursos muy importantes para todas las comunidades autónomas, especialmente para Andalucía y para Catalunya”.
La también candidata del PSOE a las elecciones en Andalucía del próximo verano ha acusado al PP de generar en los territorios un clima de confrontación con Catalunya con “nostalgia del procés”. “Vamos a intentar una convivencia justa, coherente, que entre todos repartamos los recursos de manera coherente”, ha dicho antes de acusar a Juan Manuel Moreno Bonilla de “mentir” cuando se presentó en una reunión con Pedro Sánchez pidiendo la retirada del cupo catalán. “Nadie está trabajando en un cupo catalán. Otra cosa es que algunos pretendan tenerlo”, ha apuntado antes de lamentar: “Nos estamos defendiendo todo el tiempo de mentiras”. “El señor Moreno Bonilla, bajo esa apariencia falsa de moderación, sigue a pie juntillas los dictados de Génova y repite como un papagayo lo que dice el señor Feijóo”, ha criticado.
Un ejemplo de esa estrategia de mentiras lo ha situado en la respuesta a la pregunta sobre si el rey emérito debería volver a España después de que Feijóo lo planteara tras la desclasificación de documentos del 23F que han servido a la derecha para avalar su papel durante el fallido golpe de estado. “¿Dónde está la polémica? O sea, ¿quién tiene una opinión contraria o distinta sobre que el rey emérito volverá cuando el rey emérito decida volver? Ni la Casa Real ni el Gobierno de España, ni parece que el principal partido de la oposición”, ha comenzado.
“La desclasificación de los papeles del 23F en un primer momento para el PP era una cortina de humo. Posteriormente utilizan los papeles desclasificados para inventarse una polémica en la que ni más ni menos meten a la Casa Real”, ha proseguido: “Me parece un despropósito absoluto que marca el desnortamiento que tiene el Partido Popular, que no sabe exactamente cuál es el papel que le toca jugar en este momento de la historia de España, que está invitando a Vox a apoderarse de las instituciones democráticas”.