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Ampliación entre Barranca y Limonal alarga tiempo de viaje a Guanacaste: esto fue lo que tardamos en recorrer ese tramo de 50 km

Desde el pasado 21 de enero, dos empresas avanzan en la rehabilitación y ampliación de la Interamericana norte, en el tramo entre Barranca, en Puntarenas, y Limonal, en Guanacaste.

Aunque las labores se concentran en los extremos del tronco principal, los movimientos de maquinaria que obligan a establecer pasos regulados por cortos lapsos de tiempo y la presencia permanente de personal en el sitio, ya impactan los tiempos de viaje desde y hacia Guanacaste.

Un equipo de La Nación comprobó que, en un día entre semana, el tiempo de desplazamiento por ese sector de menos de 50 kilómetros de la ruta 1 puede superar las dos horas. Así lo indicó el cronómetro, el pasado miércoles, luego de que un equipo de este diario saliera de Limonal hacia Barranca, cerca de las 2 p. m.

Algunos usuarios de la vía reportan que los fines de semana la presencia de vacacionistas impacta aún más ese recorrido, donde un accidente leve o vehículo varado puede convertir el viaje en un calvario de hasta 6 horas.

Por su parte, repartidores que transitan a diario por allí aseguran que el mejor momento para viajar entre semana hacia o desde Guanacaste es entre las 8 a. m. y la 1 p. m., cuando no suele haber tanta presencia de tráilers y camiones.

Los trabajos en ese tramo estaban suspendidos desde finales del 2022, tras una disputa con el consorcio (H Solís-La Estrella) que tenía las obras bajo el contrato anterior.

Tras una nueva licitación, las obras que quedaron con avance cercano al 30% fueron encargadas a dos nuevas empresas, que deberán dar continuidad a los trabajos paralizados y, además, utilizar los diseños, materiales y estructuras que quedaron en sitio.

El primer tramo comprende desde el cruce de Barranca hasta San Gerardo de Chomes. Ahí, el consorcio conformado por las empresas Bel Ingeniería (del mismo grupo familiar que H Solís) y La Estrella avanza en obras como corta de árboles y movimiento de tierras en los extremos de la vía.

La segunda sección, encargada a MECO, comprende desde el cruce de Chomes hasta el intercambio de Limonal, donde también se ejecutan en este momento labores como colocación de pilotes para conformar uno de los pasos a desnivel en San Gerardo de Chomes. Además, en ambos tramos se trabaja en la conformación y construcción de taludes.

El ministro de Obras Públicas y Transportes, Efraím Zeledón, aseguró que ambos contratistas están aprovechando el verano al máximo para ejecutar las labores que requieren realizarse en época seca, entre estas los movimientos de tierra y colocación y compactación de material .

“Parte de la meta sería tener ya colocado, para el mes de julio, todo el material granular y poder arrancar el invierno en el segundo semestre del año con las obras que no se ven tan afectadas por las lluvias”, agregó.

Según el jerarca, en el proyecto hay más de 200 máquinas trabajando e, incluso, se realizan obras en horario nocturno a fin de cumplir con los cronogramas presentados. Agregó que el hecho de tener dos empresas genera mayor interés entre ambas de “competir” en cuanto al ritmo de avance de las obras.

Zeledón también adelantó que se está valorando la suspensión de los trabajos durante la próxima Semana Santa para evitar mayor afectación a los vacacionistas y el sector turismo.

Aunque el proyecto tiene un plazo de ejecución de 24 meses, la estimación del MOPT y el compromiso que, según el ministro, se asumió con las constructoras es que la ampliación finalice en 20 meses; es decir, a finales del próximo año.

Zeledón agregó que la inspección del control de calidad está a cargo de un consorcio español y que se mantiene gestión social y socioambiental a fin de evitar posibles atrasos en el proyecto.

El plan de manejo de tránsito para este proyecto implica que durante toda la ejecución se mantendrá habilitado el paso a dos carriles. La idea es trabajar primero en habilitar los extremos y marginales; una vez completadas esas calles, se desviará por ahí el tránsito para iniciar la rehabilitación del tronco principal.

Sobre ese aspecto, la Auditoría del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) advirtió, en un informe emitido en diciembre anterior, que el plan representa un “riesgo con criticidad extrema“ para el proyecto, debido a que las propuestas podrían no ser viables debido al ancho limitado de la vía, la condición de sus márgenes a desnivel y las pocas o nulas rutas alternas.

Los trabajos de ampliación contemplan la duplicación de la vía actual, de modo que al finalizar se dispondrá de dos carriles por sentido, al igual que en los tramos de Limonal a Cañas y de Cañas a Liberia, con la diferencia de que en esta sección la carretera será de asfalto y no de concreto.

En el primer trayecto, el principal reto para el contratista radica en la construcción y rehabilitación de los puentes mayores, pues en total la vía atraviesa siete estructuras de este tipo a lo largo de 23 km. Además, debe construir cinco retornos, tres intercambios, cinco puentes peatonales y 24 pasos de fauna. Esa sección tiene un costo de $127 millones.

La segunda sección comprende 25 km e incluye cuatro puentes vehiculares, cuatro retornos, tres intercambios, cinco puentes peatonales y 21 pasos de fauna. Su costo es de $148 millones.

Además del atraso, la paralización de las obras generó un sobrecosto estimado por el gobierno en alrededor de $112 millones, pues el proyecto original había sido adjudicado en $182 millones, de los cuales se habían consumido ya cerca de $30 millones. El actual cuesta en total $275 millones.

El monto podría ser mayor si se considera que el plan anterior había consumido más de $30 millones del contrato inicial y luego fue necesario invertir más de $13 millones en obras para proteger lo ejecutado.

El origen del financiamiento de la ampliación también varió y ahora se realiza por medio del Fondo de Avales, debido a que el remanente del crédito anterior fue trasladado al proyecto de la carretera a San Carlos.

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