World News in Spanish

La poesía española protagoniza un recital memorable en el Rojas

Abc.es 
El Teatro de Rojas vivió una de esas noches en las que la cultura parece recuperar su pulso más del alma y, sin duda, muy vigente. Una velada en la que la palabra —esa materia frágil y resistente, tan parecida al cristal y al hierro— volvió a ocupar el lugar que le corresponde: el centro de la emoción colectiva. Verso a verso fue no solo un recital, sino una crónica viva de la tradición poética española, un puente entre siglos sostenido por tres voces distintas y complementarias: la voz lectora de Charo López , la voz cantante del barítono Luis Santana y la voz instrumental del pianista Víctor Carbajo . El Rojas, con su arquitectura solemne y su historia centenaria, se llenó hasta donde era posible con la configuración no habitual del patio de butacas. El público toledano, atento y expectante, parecía dispuesto a dejarse atravesar por la palabra poética. Y lo hizo. Los versos de Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández, San Juan de la Cruz, Garcilaso de la Vega, Sor Juana Inés de la Cruz, Rafael Alberti, Pedro Salinas o un anónimo del siglo XV se sucedieron como un tapiz verbal que combinaba lo popular y lo culto, lo íntimo y lo universal. Cada poema actuó como una instantánea verbal, una fotografía hecha de luz y memoria, capaz de fijar en el aire emociones que, de otro modo, se desvanecerían. La poesía, tantas veces relegada al silencio de los libros, recuperó aquí su condición de arte oral. Y lo hizo con una fuerza que recordaba que, antes de ser escrita, la poesía fue voz, ritmo, respiración compartida. En un tiempo en el que lo efímero domina, escuchar versos que han sobrevivido siglos tuvo algo de acto de resistencia cultural. Charo López, con su dicción precisa y su presencia escénica casi magnética, ofreció una lectura que no se limitó a interpretar: encarnó los poemas. Cada pausa, cada inflexión, cada silencio tenía un peso específico. Su lectura del «Romance sonámbulo» de Lorca fue uno de los momentos culminantes de la velada. Ese «Verde que te quiero verde» resonó como un conjuro, como un eco que atraviesa generaciones. No fue una simple recitación: fue una recreación emocional, un regreso al origen del poema. Luis Santana aportó la dimensión musical que completó el círculo. Su voz de barítono, cálida y poderosa, se elevaba en los finales con una intensidad que arrancaba aplausos espontáneos. Cada canción popular, reinterpretada desde el lirismo, dialogaba con los poemas, como si ambos lenguajes se buscaran desde hace siglos y por fin se encontraran en el escenario del Rojas. La empatía con el público se hizo patente en su invitación a que le acompañara cantando estribillos y batiendo palmas. Se creó así un ambiente participativo y festivo. El piano de Víctor Carbajo actuó como un tejido invisible que sostenía todo el espectáculo. Su música era un murmullo dulce, un acompañamiento que no competía, sino que potenciaba. Si los versos eran el cuerpo y el canto el alma, el piano era la atmósfera: ese aire sonoro que envolvía al público y lo mantenía suspendido en un estado de escucha casi ritual. En un panorama cultural donde la poesía rara vez ocupa los grandes escenarios, Verso a verso se reveló como un recordatorio de la importancia de volver a lo esencial. La poesía salva del olvido, sí, pero también salva del ruido, de la prisa, de la dispersión. Y cuando se une al canto y a la música, adquiere una dimensión que trasciende lo literario para convertirse en experiencia sensorial. Programar espectáculos así no es solo un acierto: es una necesidad. Porque devuelven a a poesía su carácter comunitario, su capacidad de reunir a desconocidos en torno a una emoción compartida. Y porque recuerdan que la literatura no es un arte muerto, sino un organismo vivo que sigue latiendo en la voz de quienes la leen, la cantan, la escuchan y la comparten. Título: Verso a verso . Intérpretes: Charo López , recitado; Luis Santana , canto; Víctor Carbajo , piano. Escenario: Teatro de Rojas de Toledo .

Читайте на сайте