No hay excusas a 6 semanas de las elecciones, por Rosa María Palacios
Es que no hay forma. Cada vez que trato de focalizar mis esfuerzos en la campaña electoral surge un poderoso distractor. Algún asunto, ciertamente importante y urgente, surge y adiós candidatos. Revisar biografías (y a veces construirlas de las piezas sueltas regadas en internet); hacer arqueología policial y judicial de denuncias, investigaciones frustradas y otros deméritos escondidos en lejanas comisarías y juzgados; indagar con víctimas, ex socios, amigos que ya no lo son, parientes molestos y toda clase de voceros extraoficiales sobre la vida y milagros de los más de 6,000 candidatos es ya una tarea titánica y en mi caso, solitaria, auxiliada por las decenas de colegas periodistas que andan merodeando por los mismos archivos y por las mismas fuentes. Pero todas las semanas, en el Perú surge algo que te obliga a salir de la tarea.
Ya es bastante leer 36 planes de gobierno de candidatos presidenciales. Procuro hacerlo los días anteriores a la entrevista con los que han aceptado venir a Sin Guion. Llenos de generalidades y buenos deseos busco algo que sea original. Todavía no lo encuentro. Porque, ¿quién no quiere acabar con la delincuencia o con la anemia infantil? Las buenas intenciones son el infierno electoral. Estamos repletos de ellas. Pero es imposible gastar tanto y recaudar tan poco como la mayoría propone sin tener el cuidado de echarse unos numeritos, aunque sea un orden de magnitud, del costo de lo que ofrecen. Del mismo cuero salen toditas las correas y ese cuero es la espalda del contribuyente tributario. Si van a hacer lo que ofrecen, algo van a tener obligadamente que dejar de hacer. Y no, eliminar exoneraciones tributarias y acabar, algún día indeterminado, con la corrupción, no alcanza para que las corvinas naden fritas con su limón.
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¿Cuáles son los distractores de estos días? Primero, la presidencia de Jeri. Su llegada, auge y caída nos ha demandado un tiempo enorme ocupado por los candidatos presidenciales que gobiernan desde el actual Congreso. Los pleitos de Acuña, Fujimori, López Aliaga, Luna y Cerrón son broncas entre ellos para desplazarse unos a otros en la campaña. Mi esperanza es que les reste a todos por igual, porque todos son culpables. Williams, Forsyth o Sánchez, también con bancada, han preferido no comprarse el pleito y tratar de jugar desde fuera. Les resulta difícil porque están adentro. Todos han tratado y van a tratar de capitalizar la censura a Jerí. Difícil que lo logren, pero de donde van a capitalizar menos es de la llegada de José María Balcazar. El problema es que los que juegan desde fuera del Congreso, 26 candidatos presidenciales, están apagados o sepultados por otras prioridades en la noticia.
El flamante “encargado de la presidencia” tiene como antecedentes no solo el robo de los fondos del Colegio de Abogados de Lambayeque o el tráfico de influencias para recomendar a su nuera a la fiscal Patricia Benavides. Plagió la tesis de su propio hijo para hacerla pasar como un libro (que nunca se comercializó) solo para levantar su puntaje en su ratificación como juez. ¿Alguna respuesta a esta inmoralidad pública? Ninguna. ¿Cómo no vamos a estar distraídos si este es el nivel de quien preside el país? La bronca con De Soto, que generó un caos ministerial, con un gabinete de improvisada continuidad, es hoy, apenas 5 días después, una anécdota que solo puede causar pena y risa. Los que administran el país hoy compiten en número de investigaciones fiscales y antecedentes de todo tipo.
La crisis política es una enfermedad crónica en el Perú. Hace 10 años que convive con nosotros, regalando 4 presidentes por quinquenio, pero hoy estamos en una fase hemorrágica. Hay tanto que atender, en tantos frentes, que la cura (que podría estar a días de ocurrir por fin) ni siquiera nos ocupa. Sumemos al caos, un ya declarado Niño Costero que se proyecta hasta fin de año y una temporada de lluvias que se ha puesto salvaje en Arequipa. Sumen la delincuencia desbordada en la extorsión y el sicariato. ¿Alguien quiere hablar de elecciones?
Pero, hay un ingrediente más. Uno que sale a las calles cuando se requiere de distractores psicosociales: el morbo. En la categoría de policiales morbosas que excitan a productores ansiosos de rating, los asesinatos con lesbianas ocupan el primer lugar de ventas, le siguen “malas madres” y en menor medida “malos hijos” (en cualquiera de sus versiones), asesinatos de homosexuales con misterio y muertes con personajes de farándula, sobre todo prematuras. Muerte, sexo (no hetero) y el ingrediente estrella: en lugares percibidos como de ricos. Una cosa es San Isidro y otra San Juan. Ese es el combo ganador. ¿Qué requiere? Presentadores alharaquientos levantando un dedo indignado que hagan de fiscales, jueces y verdugos; un desfile de supuestos o verdaderos testigos; parientes en duelo que reclaman justicia (con todo derecho, frente a un Estado ausente) a los que hay que sacarles hasta la última lágrima en pantalla, porque nada vende como eso; y no puede faltar, una corte de doctores Truquini, que muchas veces sin conocer ni a las partes, pontifican sobre hechos, penas aplicables y una justicia visceral que sólo existe en las pantallas. Frente al morbo, que no alimenta, pero entretiene, ¿quién quiere discutir la viabilidad de un plan de gobierno?
Hay una buena noticia, frente a este panorama de distractores. He cubierto 7 campañas nacionales y nunca he tenido tan a la mano la cantidad de información sobre candidatos que tengo ahora. Por supuesto hay información de mala calidad que va desde la propaganda oculta hasta la diatriba artificial, creada por un adversario experto en movilizar miedos. Pero, con criterio (que lamentablemente escasea) y los filtros necesarios, cada elector puede ser perfectamente capaz de, usando tan solo un teléfono, acceder a miles de datos de aquella persona por la que está pensando votar. Si un elector puede pasar varias horas al día saltando por videos de Tik Tok que el algoritmo le propone, ¿puede dedicar unos minutos cada día a hacer la tarea? No es tan complicado. Y, ¿dónde empezar? En la hoja de vida de votoinformado.pe del JNE. Y de ahí, poniendo el nombre de tu candidato en todos los buscadores que quieras. Estoy segura de que se sorprenderán y no necesariamente para bien.
¿Y tú ya empezaste a mirar? No hay excusas a 5 semanas. Si quieren que todo cambie, mucho cuidado con las distracciones que los medios usamos. La política puede no entretener, pero si no te ocupas de ella, ella vendrá por ti con su peor cara. ¿Quieren un buen consejo para descartar partidos y achicar la búsqueda? Una consigna muy sencilla: #PorEstosNo2026