Bastará para sanarme
A veces es un lunes, otras un miércoles, aunque también puede ser un sábado o un domingo. Y no siempre está planeado o premeditado. Salgo de casa y mis pasos me llevan hasta el callejón de la calle Córdoba y a esas escaleras que dirigen a Él, la Pasión de la fe de los míos desde hace generaciones. En otras ocasiones recorro la Ronda hasta ese Santuario en el que reside el Dios Moreno que me enseñó a quererle cuando de pequeña le acompañaba a su salida de la Catedral con las primeras luces del día y solo los íntimos le arropaban, cuando aún Sevilla no se había quedado hipnotizada con el bamboleo de su túnica morada. Y en mi... Ver Más