Hay semifinal porque el Barça sólo tiene un camino
Soy optimista, no un ‘somiatruites’, como decimos en Catalunya. Y creo, desde el optimismo, que de verdad hay semifinal para el Barça porque sólo tiene un camino y, en realidad, es el que hace siempre: atacar. En ese pésimo 4-0 que se trajo de Madrid hay, al menos, la ventaja psicológica que supone ya haberse sentido fuera de la Copa, así que su única misión es ir ya con todo aplicando el conocido “de perdidos, al río”, que decía aquel. Todo lo contrario le puede pasar al Atlético. Al minuto de acabar la ida estoy absolutamente seguro que se vio en la final. Con el paso de los días esa seguridad ha ido bajando. Plantear un partido que todo el mundo dio por amortizado, además, le puede generar dudas. ¿Qué hago? ¿Ataco o conservo lo que tengo? ¿Y si me voy al descanso 2-0, cómo responderé?... Forzar ese tipo de preguntas ‘existenciales' debe ser casi el objetivo inicial del Barça. Si el equipo de Flick consigue, por ejemplo, que en el minuto 70 ya se le haga el partido muy, muy largo al Atlético será el primer éxito.En este tipo de partidos el miedo es contagioso, igual que la euforia, por cierto. Como me acuerdo de mi época de futbolista antes de remontadas como la del Anderlecht, por ejemplo, me imagino a los jugadores pasarse la víspera hablando de remontar, de lo que hay que hacer, de cómo entrar en el campo... Este tipo de proezas no es una novedad en el Barça, está en su historia. Como tampoco lo es para equipos como el Madrid, el Bayern o el Liverpool. Lo sufrimos nosotros en la semifinal de la Champions de 2019 en Anfield, igual que un par de años antes lo pagó el PSG en el Camp Nou con aquel famoso 6-1. Precisamente, a aquel PSG, ya plagado de figuras, le faltaba ese ‘algo más‘ que ahora empieza a tener y que le ha llevado hace unos meses a ganar su primera Champions. Ese recorrido lo ha hecho también en los últimos años el City de la mano de Guardiola. El Barça lo tiene desde hace mucho y siento que hoy es un día para volver a demostrarlo. El culé debe ir convencido al campo a disfrutar, a apoyar a su equipo y a generar las dudas en el rival. Se puede, claro que se puede.]]>