World News in Spanish

María Corina Machado anuncia que regresará a Venezuela en medio de debate sobre transición política

Caracas, Venezuela. La opositora venezolana y premio Nobel de Paz, María Corina Machado, anunció que pronto regresará a su país. Aunque el chavismo guarda silencio, la recién aprobada Ley de Amnistía sugiere que las condiciones para un eventual retorno con ciertas garantías de seguridad podrían estar tomando forma.

“Llegaremos para garantizar una transición a la democracia”, dijo Machado hace unos días. En noviembre del año pasado, en una travesía de película, abandonó por mar el país y llegó a Oslo para recibir su Nobel el 10 de ese mes. Sin embargo, arribó unas horas tarde, por lo que su hija, Ana Corina Sosa, recibió el galardón en su nombre.

Su equipo de trabajo en Venezuela confirmó lo dicho por Machado. Henry Alviarez, quien estuvo preso y es uno de los más de 400 liberados en las últimas semanas, aseguró hace unos días que la opositora se dedicaría a recorrer el país.

Pero el anuncio de Machado no solo apuntaba a su regreso al país, sino también a aceptar que Venezuela deberá volver a las urnas. Esto ocurre pese a que el 28 de julio de 2024 más de 7 millones de venezolanos votaron por Edmundo González como presidente. Nicolás Maduro -hoy preso en una cárcel de Nueva York- se proclamó ganador sin presentar pruebas que sustentaran ese resultado.

¿Es posible un acuerdo en Venezuela entre diferentes liderazgos?

Sin embargo, antes de que el país pueda llegar a nuevas elecciones -algo que por ahora no parece cercano, dado que el chavismo gana tiempo en el poder y sus voceros han dicho que por lo pronto no habrá comicios- será necesario un acuerdo entre diversos liderazgos.

Al menos así lo considera el exalcalde y analista político venezolano Ramón Muchacho. Para él, si bien Machado es la “líder indiscutible”, existe una nueva etapa que “requiere un gran acuerdo nacional no en torno a su figura (ni tampoco en contra de ella), sino alrededor de ideas y acciones para la gobernabilidad del país y la transición”.

En esa misma línea parecen moverse la mayoría de los opositores, o al menos varias de sus figuras más representativas.

“Si en determinado momento María Corina Machado es la candidata presidencial, la vamos a apoyar”, dijo hace unos días Henry Ramos Allup, secretario general del partido Acción Democrática, el más antiguo de Venezuela.

Esa organización ya comenzó a realizar giras por el país llevando el mismo mensaje. Y aunque pueda parecer un discurso más de políticos, refleja el pulso general de la oposición. Acción Democrática -fundada en 1941 y una de las organizaciones históricas del sistema político venezolano- mantiene presencia en los 24 estados y conserva una estructura con maquinaria electoral y capacidad de movilización.

Pero, de haber nuevas elecciones, surge entonces una pregunta: ¿qué pasará con Edmundo González? En este escenario no parece realista que logre regresar al país, juramentarse y ejercer la Presidencia. Para que eso ocurriera, el chavismo -hoy con Delcy Rodríguez a la cabeza- tendría que reconocer el fraude del 28 de julio.

“Si queremos que las nuevas elecciones no sean flor de un día, tendrán que ser el resultado del gran acuerdo nacional, no una fórmula de revancha. Una de las amargas lecciones que nos legó el chavismo es lo peligroso que pueden ser las mayorías cuando se usan de forma vindicativa”, escribió Muchacho en un reciente análisis.

Una transición que obliga a pensar en la coexistencia con el chavismo

La coexistencia entre diversas facciones es otro de los grandes retos en Venezuela. Anular al chavismo parece prácticamente imposible, y asumir esa realidad forma parte del proceso de transición.

Para el sacerdote jesuita Alfredo Infante, máxima autoridad de la Compañía de Jesús en Venezuela, una lectura del momento político y social tras los sucesos del 3 de enero permite entender cómo percibe la ciudadanía la oportunidad de transformación que hoy se abre para el país.

En esta coyuntura, Infante señala que la combinación de miedo y esperanza, así como de dolor y de incertidumbre, marcan el momento en el que se desarrollan los acontecimientos políticos y sociales.

“Desde el punto de vista social hay sentimientos encontrados y eso es normal. Hay miedo, pero no es un miedo paralizante, sino un miedo cauteloso, prudente, que lleva a la gente a observar, a escuchar, a analizar, para encontrar caminos, porque la gente percibe que hay una oportunidad de transformación. Hay incertidumbre porque no sabemos hacia dónde vamos, pero sí sabemos que algo está cambiando en el país”, dijo el sacerdote en una entrevista para El Ucabista, periódico interno de la Universidad Católica Andrés Bello.

Para el jesuita, la sociedad venezolana tiene ante sí el reto de desarrollar una agenda propia, más allá de cualquier tutela externa, para que, frente a la oportunidad de transformación y cambio, se pueda impulsar la democratización del país.

Ante esto, sería necesaria la articulación, el diálogo y la consecución de acuerdos y concertaciones mínimas, que incluyan a los factores políticos, sin eludir las diferencias legítimas, pero también a la sociedad civil que, dice, debe tener un rol de peso en el proceso.

“Lo que uno observa es que el diálogo hoy es bilateral: entre Estados Unidos y el gobierno nacional. No veo sentada en la mesa a la sociedad civil y tampoco están los actores políticos de la oposición”, dice Infante.

Infante agregó que el tema de la coexistencia amerita un marco jurídico y que, si bien la ley de amnistía es un avance, todavía es insuficiente.

Читайте на сайте