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Alejandro Talavante: «Sergio Ramos y yo nos entendemos con la mirada»

Abc.es 
Veinte años frente al toro y todo apunta a una nueva temporada en la que el 'no hay billetes' será un clásico. Alejandro Talavante (Badajoz, 38 años) es elegancia y sobriedad en cada quite y ya no digamos cuando habla de fútbol. Sobre su Real Madrid, advierte: cuidado que, hasta el rabo, todo es toro. ¿Qué rutina deportiva sigue? Es una pieza clave para un matador de toros. Antes, no hacíamos lo que se hace ahora. Mira la diferencia de cuerpos. La quietud y el movimiento ante el toro no requieren que estés muy fuerte, pero para aguantar la presión y la salida del toro sí es necesario el fondo físico. Hago bastante deporte. Usted es muy futbolero. Como aficionado y como practicante. Es una forma de entretenerme. Me encanta. De hecho, tengo un campo de fútbol en mi finca y, cuando acabamos de torear y tengo tiempo, me pongo a jugar con los amigos. Además de desconectar, se activan otros sentidos, los reflejos. Y pasar un rato con los amigos es lo mejor. Parten con ventaja. Los futbolistas no pueden torear, pero ustedes sí jugar al fútbol. Lo que pasa es que puedes lesionarte. Metidos en temporada te da cierto respeto ponerte a jugar porque el riesgo es alto. Pero yo lo disfruto mucho. ¿Por qué existe esa simbiosis entre toreros y futbolistas? No sé pero es una conexión que data de hace mucho. Es verdad que hay futbolistas a los que les encanta ponerse delante de una becerra o seguir la temporada en la plaza de toros. Y los toreros que yo conozco son apasionados del fútbol, sí. Quizás, esa conexión nace de la presión interna que lleva cada uno y el intentar compararla y ver cómo la gestionan otras personas a las que admiras. Puedes compartir y hablar de ello. Puede ser eso. Yo siempre pensé que hablaban de resultados y puertas grandes. También. Pero imagina lo que son nuestras profesiones. Mucha gente está viendo y todo depende de ti. El fútbol es un deporte y el toreo es un arte. Pero esa presión a la que estamos sometidos nos une. Como usted y Sergio Ramos, su amigo del alma. Con él, al fin del mundo o a un combate de Topuria. Sí. Sergio y yo nos conocemos de jóvenes, cuando él estaba en el Sevilla y yo tomaba la alternativa. Nos entendemos con la mirada. La conexión va más allá de la amistad. Es admiración mutua y mucho respeto por lo que hemos conseguido cada uno. Gracias a él, además, he conocido a otros jugadores con los que he trabado amistad, también, como Nacho. ¿Con Nacho, además, comparte negocio? Es encantador y es un grandísimo amigo. Ha acabado siendo socio en la ganadería que lleva mi nombre y tenemos mucha ilusión con ese proyecto. ¿Fue Sergio quién le convirtió al madridismo? No. Venía de serie. Somos seis hermanos y los seis somos del Real Madrid. Y mi padre, también lo es y nos lo inculcó. Hasta los nueve años, cuando no tenía tan claro eso de ser torero, quería ser jugador del Madrid. Siempre me compraban la equipación. ¿Cómo está viendo a su equipo? Últimamente, lo estoy siguiendo menos pero siempre voy a estar con ellos. Está un poquito complicado, pero siempre hay momentos en los que parece que nadie confía en el equipo y siempre, a largo plazo, acaba imponiéndose la categoría y la historia del club. ¿Qué se siente cuando quien te va a ver manifiesta su desencanto con pitos o, en su caso, pañuelos? Es un sufrimiento grande, tanto en el Bernabéu como en la plaza. Uno siempre quiere que todo salga bien y que la alegría te acompañe. Pero, en profesiones en las que dependes del instante que estás viviendo, tienes que soportar esa presión. El público español es muy apasionado. Aunque duela, porque siempre quieres ofrecer lo mejor de ti, lo bonito es que se manifieste. ¿Quién sería el Talavante del fútbol? Neymar, que me ha vuelto loco, siempre. Además, yo siempre he sido diestro, pero toreando siento que soy zurdo. Con la izquierda le imprimo un sentimiento especial. Él también es ambidiestro, aunque su pierna dominante sea la derecha. Veinte años frente a los toros ¿le han llamado ya muchos futbolistas para pedirle entradas en un año tan importante? Sí. Cuando empieza la temporada es una locura. Para mí es un orgullo pero, a veces, tratas de desconectar un poco para poder torear como sueñas y, contagiarte de la ilusión que generas, puede ser contraproducente. Le va a pillar el Mundial en plena temporada. Sí, pero voy a seguirlo. Metido en plena temporada, puede ser una oportunidad para ver cómo el equipo nacional gestiona los tribales y todo lo que se forma alrededor. Muchas veces, al acabar una faena en la plaza, lo que te apetece es ver un partido de su selección. ¿Cómo nos va a ir? Cuando era niño, siempre veía a todo el mundo sufriendo con la selección. Llegué a pensar que eso no se iba a remontar nunca, que iba a ser nuestro sino. Luego, he vivido en persona una Eurocopa y un Mundial y eso nos ha aportado una confianza que nos lleva a esperarlo todo de la selección española. De hecho, con un capote suyo se celebró una Eurocopa. ¿Tiene otro a mano por si…? Ahora, los jóvenes son algo menos aficionados pero, si lo quieren celebrar por verónicas con mi capote, a mí me llenaría de orgullo. Es algo muy representativo de nuestra cultura. Si ganan el Mundial, pueden hacer lo que quieran. Incluso…torear.

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