Isabel Sanchis: «La moda de calidad puede ser cercana y accesible, no solo un lujo lejano»
Isabel Sanchis acaba de volver de la Semana de la moda de París donde ha dado a conocer su propuesta en un escenario tan exclusivo como es el Hotel Ritz ubicado en la Place Vendôme. Recién aterrizada en España y a tan solo unos días de desfilas en el marco de la MBFWMadrid , la firma valenciana lleva un año pletórico que iniciaba con la apertura de su nueva boutique en Madrid, en la emblemática milla de oro. En la gala inaugural del Festival de Málaga varias actrices desfilaban por la alfombra roja con algunos de sus diseños y es que Isabel Sanchis ha sabido posicionarse en sus más de 36 años de historia, -está presente en más de 40 países-, como una de las principales casas de costura de nuestro país. La creadora, visualiza un próximo otoño invierno 2026/27 en tonos granates y grises, sin olvidar el eterno negro. La superposición de prendas y el estudio de la combinación de tejidos formarán también parte de su nueva propuesta en la que la innovación estará una vez más presente. «Estamos investigando la integración de iluminación en piezas realizadas especialmente para la colección, algunas con forma de flor, símbolo de la casa o incluso un vestido entero», explican desde la marca en la que siguen con su apuesta firme por combinar tecnología, artesanía y costura. Hace unos 36 años presentaba su primera colección, ¿qué ha pasado en todo este tiempo? Han pasado muchas cosas, pero sobre todo mucho trabajo y mucha ilusión. Empezamos con un taller muy pequeño en Valencia y poco a poco fuimos creciendo, aprendiendo de cada colección y de cada clienta. Hoy seguimos con la misma emoción que el primer día. Todas sus piezas se realizan a mano en Valencia, ¿es esto verdaderamente un logro? Para nosotras es fundamental. No lo vemos solo como un logro, sino como una responsabilidad. Mantener el oficio, trabajar con nuestro equipo de toda la vida y producir en Valencia nos permite controlar cada detalle y cuidar la calidad. La sede y el taller de la marca han estado siempre en Valencia y ahora aterrizan en la calle Serrano de Madrid. ¿Cómo ha sido el proceso? Madrid siempre ha sido una ciudad muy importante para nosotras, con muchas clientas fieles. Llevábamos casi tres años buscando el local adecuado, porque necesitábamos un espacio que reflejara realmente lo que es la marca: un lugar donde poder mostrar toda la variedad de nuestros diseños, no solo las últimas colecciones sino también piezas de otras temporadas, porque creemos en una moda atemporal, pensada para durar en el tiempo. Encontrar un espacio en la calle Serrano que reuniera todas esas condiciones ha sido bastante complicado. Después de muchos años consolidando la marca dentro y fuera de España, sentimos que ahora era el momento natural para dar este paso y estar presentes en una de las capitales más potentes del mundo. ¿Qué ha sido lo más difícil de este camino? Probablemente mantenerse fiel a una misma en una industria que cambia constantemente. También ha habido momentos económicos complicados, crisis, incertidumbre… pero hemos aprendido a adaptarnos sin perder nuestra identidad. La nueva tienda lleva tan solo unas semanas abierta, ¿cómo ha sido la acogida? Muy emocionante. Hemos sentido muchísimo cariño, tanto de clientas de siempre como de nuevas generaciones que están descubriendo la marca o de paso por la ciudad. Para nosotras es una alegría enorme. ¿Podríamos decir que con esta apertura han cumplido un sueño? Sí, es un sueño cumplido, pero también un nuevo comienzo. Cada paso que damos abre otros retos futuros. ¿Y cuál será el próximo? Seguir creciendo internacionalmente sin perder nuestra esencia y seguir investigando en nuevas técnicas y materiales. Y, sobre todo, continuar muchos años más haciendo lo que nos apasiona. ¿Cómo es trabajar codo con codo con Paula siendo madre e hija? Trabajar juntas es algo muy natural porque, en el fondo, somos muy parecidas. Compartimos el gusto por la artesanía, la manera de entender el diseño, el cuidado por el detalle… incluso a veces decimos que quizá somos demasiado iguales, porque si fuéramos más distintas saldrían cosas todavía más sorprendentes. Esa complicidad también hace que el trabajo fluya muy bien. Yo aporto toda la experiencia y el oficio de tantos años, y Paula una mirada más actual, más cercana a las nuevas generaciones y a las nuevas tecnologías. Nos entendemos casi sin hablar, y eso en una casa de moda es un privilegio. En Isabel Sanchis la innovación y la investigación han estado siempre muy presentes. ¿Cómo están trabajando ahora con las últimas tecnología? Siempre hemos investigado en tejidos, volúmenes y técnicas. La tecnología nos interesa como una vía para seguir evolucionando sin renunciar a la artesanía que nos define. Hemos trabajado, por ejemplo, con elementos realizados mediante impresión 3D para crear flores y estructuras imposibles de lograr solo con patronaje tradicional, o con materiales técnicos como siliconas y termosellados que permiten construir vestidos casi escultóricos, muy ligeros y sin costuras visibles. También hemos colaborado con centros tecnológicos textiles en Valencia en proyectos experimentales donde el vestido incorpora pequeños sistemas de iluminación o mecanismos que generan movimiento en pétalos y volúmenes. Son piezas más de investigación que de producción, pero nos ayudan a explorar nuevos lenguajes y entender hasta dónde puede llegar el diseño cuando dialoga con la innovación. Para nosotras lo importante es ese equilibrio: seguir bordando a mano en nuestro taller mientras probamos nuevas herramientas que nos permitan avanzar sin perder nuestra identidad. La sostenibilidad es otro de sus pilares... Así es. Producir localmente, en pequeñas cantidades y con tejidos de calidad ya es una forma de sostenibilidad: apostamos por piezas duraderas, pensadas para acompañar muchos años y no solo una temporada. Además, utilizamos materiales como lanas y sedas ecológicas y rasos líquidos elaborados con hilo de plástico reciclado. Trabajamos con proveedores cercanos siempre que es posible, lo que nos permite controlar mejor los procesos. Al producir en nuestro propio taller en Valencia podemos ajustar cantidades, evitar excedentes y reutilizar tejidos en prototipos o nuevas creaciones. En un momento como el actual, ¿se vende mejor el prêt-à-porter que la costura? Depende del mercado. El prêt-à-porter permite llegar a más clientas, pero la costura sigue siendo muy importante para nosotras porque es donde se ve todo el trabajo artesanal. La moda de calidad es probablemente una asignatura pendiente para gran parte de la población joven por la inclusión del 'fast fashion'. ¿Es un problema educacional? Sí, creemos que en gran parte sí es un tema educacional. La moda rápida ha normalizado comprar muchas prendas de baja calidad sin valorar el trabajo que hay detrás, y eso hace que muchas personas jóvenes no aprecien la artesanía, los tejidos o el diseño que duran en el tiempo. ¿Cómo puede combatirse? Enseñando a valorar la calidad, explicando el proceso de producción y fomentando un consumo más consciente: elegir menos prendas, pero mejores, cuidar lo que se tiene y apostar por piezas que realmente representen a quien las viste. También creemos que los diseñadores tenemos un papel fundamental, mostrando que la moda de calidad puede ser cercana y accesible, no solo un lujo lejano. Entra en juego en este sentido el tema económico, ¿es posible hacer moda de calidad a un precio competitivo? La moda bien hecha tiene un coste porque detrás hay muchas horas de trabajo, investigación en tejidos y un equipo especializado al que hay que pagar unos sueldos decentes. Intentamos ajustar al máximo para ofrecer la mejor relación calidad-precio posible, pero también creemos en comprar menos y mejor. No pensamos que deba ser solo para unos pocos, sino para quien valora una prenda especial y decide invertir en ella. Las redes sociales y las alfombras rojas son el nuevo escaparate... Son herramientas muy importantes para mostrar nuestro trabajo y llegar a nuevas clientas de todo el mundo. Nos gusta utilizarlas de forma natural, enseñando el trabajo del equipo y las colecciones. Y las alfombras rojas son un momento muy bonito porque los vestidos cobran vida y se entienden mejor cuando se mueven y se adaptan a la mujer que los lleva, pero esto no siempre repercute en ventas. En unos días vuelve a desfilar en la MBFWM, ¿qué puede adelantarme? Vamos a presentar una colección muy centrada en la investigación de tejidos y en nuevos volúmenes, mezclando piezas de prêt-à-porter y costura. La paleta girará en torno a granates, grises y negro, y habrá pequeños guiños a la innovación técnica, siempre manteniendo la elegancia y la artesanía que nos definen. ¿Cómo es el vestido ideal de Isabel Sanchis? Un vestido que tenga estructura, pero también ligereza, que sea elegante sin resultar rígido y que haga sentir especial a quien lo lleva. Nos gusta que tenga personalidad, que destaque por el volumen o el tejido, pero que al mismo tiempo sea cómodo y favorecedor. ¿El mejor consejo de moda que le han dado y el mejor que usted puede dar? Ser fieles a nuestro estilo y no intentar seguir todas las tendencias. Y ese mismo consejo damos: conocerte, elegir prendas que te representen y apostar por calidad antes que cantidad. ¿Dónde ve su marca dentro de 10 años? Con mucha ilusión. Queremos consolidar la tienda de Madrid, contar con algún punto de venta más a nivel nacional y ojalá también alguno a nivel internacional, seguir creciendo fuera y continuar investigando en nuevas técnicas y tejidos, siempre desde nuestro taller de Valencia.