¿Final feliz para Punch? «El número de monos que cuidan o juegan con él está aumentando»
Sigue adelante la adaptación del pequeño mono Punch , un macaco japonés que fue abandonado por su madre al nacer y se ha hecho famoso por obtener consuelo en un peluche. Y hay esperanza. «El número de monos que cuidan o juegan con Punch está aumentando. Por eso, el tiempo que Punch pasa alejado de su peluche ha aumentado», ha dicho en un comunicado el zoo de la ciudad de Ichikawa, a las afueras de Tokio, donde se encuentra el primate. Los primeros acercamientos de Punch al grupo fueron desafortunados. El mono ha sido grabado varias veces agarrando su peluche tras ser perseguido, agredido o empujado por otros ejemplares adultos. Pero lo cierto es que los macacos son bastante «difíciles y agresivos», apuntaba el primatólogo Josep Call a ABC . «Lo que hemos visto sucede con madre y sin madre», apunta el experto. Por ahora algunos de esos desencuentros continúan. Los macacos japoneses se rigen por una sociedad jerárquica estricta y los individuos dominantes muestran «acciones disciplinarias» hacia sus subordinados, explica el zoo nipón, que lamenta que las imágenes con 'agresiones' se sigan viralizando a pesar de que estas «acciones disciplinarias» ya no ocurren de manera constante. «Punch pasa la mayor parte del día en paz», aseguran. Sin embargo, el zoo reconoce que algunos macacos de alto rango han demostrado un comportamiento agresivo con más frecuencia, por lo que el pasado 8 de marzo se separó a estos ejemplares del grupo como medida temporal. «Planeamos monitorearlos cuidadosamente durante un tiempo», han explicado. Lo que sí descartan los cuidadores del zoo es separar a Punch del resto. Creen que ya se ha acostumbrado a vivir en grupo. «Separarlo ahora crearía el riesgo de que nunca pueda regresar al grupo y tendría que continuar viviendo así por el resto de su vida», aseguran. De hecho, también son muchos los vídeos que muestran ya al mono siendo acicalado y consolado por otros miembros del grupo. También se le ha visto viajando a lomos de otro miembro del grupo, sentado con adultos e incluso siendo abrazado. Por eso hay esperanza de que el macaco japonés se desarrolle con normalidad y se integre en la comunidad. «No creo que su integración sea ningún problema. Es un jovencito independiente que se mueve para arriba y abajo», opina Call.