Lo volvió a hacer
Enterramos a la 'mamma' hace poco más de tres meses acompañados por un ejército de allegados, entre los que no faltaron representantes de diversas instituciones que mostraron sus condolencias en persona o mediante tarjetón. Serían necesarias siete vidas para poder agradecer tanto cariño, respeto o simplemente compañía. Todo ayuda en un momento así, sobre todo la disposición de los más íntimos, que esconden su pena para arremangarse y echar una mano: abrir a los empleados de la funeraria, resolver el papeleo, llevarle al cura el maletín con los santos óleos, acarrear un macetero para que el féretro cupiese por el patio, gastar bromas a los niños de la casa, preparar un tentempié… Hubo quien gastó un día de vacaciones en... Ver Más