Corona de espinas
En Semana Santa la única corona que brilla y es buena es la de la Virgen María. Se viste y se toca como reina porque aparece en su gloria prefigurada, aunque todavía tenga la cara llena de lágrimas. Las demás son atributos de poder efímero y símbolos de una autoridad desviada y prevaricadora. Encima de los pasos de misterio hay túnicas bordadas en oro de rey que visten a Jesús, pero los demás son lujos decadentes y algo grotescos, como el de Herodes; fatuos, como el de Caifás; arrogantes, como el de Anás, e indecisos, como el de Pilato . En su lenguaje visual avisan al espectador de un error. Un domingo de Cristo Rey, la hermandad del Gran Poder... Ver Más