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Recuperar la luminosidad del rostro para rejuvenecer, la nueva obsesión de la belleza

Abc.es 
Tradicionalmente las arrugas y las manchas han sido el principal caballo de batalla conforme pasan los años. Pero últimamente la nueva obsesión es la falta de luminosidad , una características de las pieles más jóvenes que se va perdiendo con la edad por diferentes motivos, como la ralentización de la renovación celular, o los daños que provocan factores como el sol, la contaminación o el estrés, a largo plazo. Para recuperar la luz en la piel hay atajos gracias a productos de belleza y maquillaje que proporcionan un acabado 'glow'. Pero si se busca un rostro luminoso desde dentro hay que trabajarlo con una rutina adecuada. La farmacéutica Blanca Llácer , especialista en dermofarmacia y fundadora de The Lab, explica que «la búsqueda de la piel luminosa se ha convertido en una prioridad casi universal, a veces incluso por encima de la clásica obsesión por las arrugas. La razón es sencilla: una piel que refleja luz transmite salud, vitalidad y frescura al instante, mientras que las arrugas, aunque visibles, no producen ese efecto inmediato. La ciencia detrás de esto también lo respalda. Al mejorar la superficie de la piel, con renovación, hidratación o activos que favorezcan la uniformidad del estrato córneo, el impacto visual es inmediato. La piel luce más lisa, homogénea y brillante, y nuestro cerebro lo interpreta como signo de juventud y bienestar. Por eso, tanto consumidores como expertos priorizan ahora la luminosidad: no se trata solo de estética, sino de proyectar salud y energía desde la primera mirada». De la misma opinión es la facialista y cosmetóloga Esther Moreno , fundadora de Esther Moreno Studio, quien asegura que «se ha dejado de ver la luminosidad como un objetivo estético y comenzamos a verlo como el síntoma visible de una piel sana y protegida ». La experta añade que el brillo efímero puede camuflar signos de fatiga o deshidratación, pero no los resuelve. «Una luminosidad duradera se consigue a través de una rutina de cuidado adecuada para la piel y con ingredientes que actúan en la base, reforzando y mejorando su regeneración. De esta manera no es solo superficial, sino el reflejo visible de una piel equilibrada». La renovación celular, un proceso que la piel hace de forma natural, se vuelve más lento con la edad, lo que explica una de las causas que llevan a esa pérdida de luminosidad, según Blanca Llácer. «Las células que permanecen en la superficie de la piel, los corneocitos, están prácticamente muertas, han perdido su núcleo y son totalmente impermeables, apagando de esta forma su reflejo natural». También se pierde la luminosidad por los daños que provocan los agresores diarios, como el sol, la contaminación o el estrés, lo que se denomina el exposoma, y porque también se vuelve más lenta la microcirculación . «La sangre fluye con menor eficacia hacia la piel, reduciendo el aporte de oxígeno y nutrientes que mantienen su aspecto saludable y radiante", señala la farmacéutica. Para mantener la luminosidad en pieles maduras, la dermatóloga Cristina Hoyos , de Clínica Ceta en Leganés, recomienda: realizar una doble limpieza si se ha usado maquillaje cubriente, solares waterproof y en días de mayor exposición a contaminación o sudoración intensa; apostar por una rutina minimalista con los pilares básicos (limpieza, hidratación, protección solar, invirtiendo en productos bien formulados y eficaces), y realizar una exfoliación , al menos tres veces a la semana. Invertir en una rutina adecuada y ser constante ayuda a la larga a mejorar el tono, la textura y la vitalidad de la piel, dando como resultado esa deseada luminosidad, que sale dese el interior de la piel. En cuanto a los activos que ayudan a lucir una piel radiante, Blanca Llácer cita varios, aunque la clave es que se adapten siempre a las necesidades de cada persona: « exfoliantes suaves como alfa y beta hidroxiácidos, y enzimas como la papaína y la bromelaína, potencian el reflejo de la luz; aceites vegetales y ceramidas ayudan en la limpieza para retirar el sebo y los productos cosméticos presevando el buen estado de la función barrera ; hidratantes y humectantes como el ácido hialurónico o la glicerina, mantienen la piel jugosa y tersa; antioxidantes como la vitamina C o la niacinamida; y activadores de la renovación celular como los exosomas , los péptidos, los factores de crecimiento y ciertos retinoides que favorecen la firmeza y elasticidad desde el interior de la piel».

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