Fragmentación y disputas marcan el pulso de la Asamblea Legislativa
La Asamblea Legislativa Plurinacional atraviesa un escenario de fuertes tensiones internas, marcado por posturas antepuestas sobre el nivel de cohesión o fragmentación de sus bancadas.
El analista político Carlos Saavedra sostiene que el órgano legislativo presenta una “hiperfragmentación”, ya que, pese a la existencia formal de cinco bancadas —Libre, Unidad Nacional, Partido Demócrata Cristiano (PDC), Súmate y Alianza Popular—, en la práctica existirían al menos nueve o 10 corrientes internas con posiciones independientes.
Según Saavedra, esta complejidad interna supera la apariencia formal de unidad partidaria y dificulta la articulación de consensos dentro del Legislativo.
Sin embargo, desde la bancada de Libre rechazan esa lectura. El jefe de bancada, Rafael López, aseguró que su bloque es el más cohesionado del Parlamento.
“De los 39 diputados, nosotros mantenemos una sola línea. Somos la bancada que pone orden”, afirmó, al tiempo que atribuyó la fragmentación a otras fuerzas.
López señaló que el PDC estaría dividido en tres corrientes —vinculadas a Rodrigo Paz, al partido como estructura y a Edman Lara—, mientras que Unidad Nacional (UN) tendría al menos dos líneas internas, asociadas a Samuel Doria Medina y Luis Fernando Camacho.
También cuestionó la cohesión de otras bancadas como Alianza Popular y Súmate, señalando que presentan dificultades para alcanzar acuerdos internos.
Asamblea
Desde el PDC, la lectura vuelve a diferir. El diputado Ricardo Rada advirtió que la fragmentación será cada vez más evidente y llamó a la población a observar el comportamiento de los legisladores ante esta coyuntura.
“La verdadera división está lejos de ser partidaria”, sostuvo, al tiempo que cuestionó a quienes —según dijo— priorizan intereses políticos antes que la resolución de la actual crisis.
Por su parte, José Manuel Irigoyén, un experto en ciencias políticas y gestión pública, coincidió en que existe un proceso de “desbande” o desacople entre las fuerzas internas de la Asamblea, que se ha hecho visible en los primeros meses del gobierno encabezado por Rodrigo Paz y el vicepresidente Edman Lara.
Según él, si bien el Ejecutivo ha definido una línea de política pública, aún no logra consolidar una articulación efectiva con el Legislativo, en un contexto de altas expectativas ciudadanas.
El especialista añadió que factores coyunturales como las fiestas de fin de año, el Carnaval y el proceso electoral subnacional del 22 de marzo han atenuado momentáneamente la atención pública, pero no han ocultado las fallas estructurales en la gestión.
“En este contexto, la Asamblea Legislativa comienza a reaccionar frente a la ausencia de políticas públicas integrales. La agenda del gobierno se ha centrado principalmente en dos ejes: la eliminación del subsidio a los hidrocarburos y el acercamiento a organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo para la obtención de financiamiento en dólares”, indicó.
En este contexto, el debate sobre la fragmentación legislativa no solo refleja disputas internas, sino también los desafíos de gobernabilidad que enfrenta Bolivia en el corto plazo.
Datos
Saavdera acota que la bancada de UN, que tiene gente que responde a Samuel Doria Medina, tiene una facción camachista, mucho más vinculada al senado, y tiene algunos liderazgos que están más vinculados a otras fuerzas políticas locales y una bancada con al menos tres vertientes.
Dice también que en Libre es aún más profundo. “Porque si bien tienes parlamentarios tutistas (Jorge Quiroga), tienes una bancada muy desmarcada de los demócratas y tienes además otras personalidades que ya tienen su propio accionar político”.
Irigoyén afirma, además, que la fragmentación de la Asamblea Legislativa no es solamente funcional, sino también política.
“Desde enero se han identificado tres bloques claramente diferenciados: los rodriguistas, los laristas y un bloque orgánico o neutro, todas estas categorías provenientes del oficialismo, orientado a la negociación”, puntualiza.
Agrega que ese último se ha convertido en el eje de equilibrio dentro de la Asamblea, ya que define la aprobación o rechazo de las iniciativas del Ejecutivo.
“Un ejemplo contundente de esta fragmentación es la iniciativa de censura al ministro de Hidrocarburos. En este caso, ni siquiera las fuerzas oficialistas lograron sostener políticamente al ministro, lo que demuestra que la Asamblea no está dispuesta a encubrir errores graves, aun cuando exista afinidad con el gobierno”, enfatizó el analista político.
Política
José Manuel Irigoyén explicó a esta casa periodística la actual composición de la Cámara de Diputados, que según su apreciación, refleja un predominio claro si se consideran las alianzas.
De los 130 escaños, el PDC concentra 49 diputados, lo que representa el 37,7%; la Alianza Libre cuenta con 39 escaños, equivalentes al 30%; la Alianza Unidad posee 26 representantes, que constituyen el 20%; la Alianza Popular tiene 8 escaños, con el 6,2%; APB Súmate cuenta con 5, es decir, el 3,8%; el Movimiento al Socialismo tiene 2 escaños, representando el 1,5%; y la Organización Indígena Yuki cuenta con 1 escaño, equivalente al 0,8% del total.
Desde la óptica de Saavedra, los pesos en la asamblea son relativos. Considera que no se han terminado de conformar los bloques de poder y que esa va a ser una de las tareas inmediatas culminada la elección autonómica.
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