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La trampa electoral, por Marisa Glave

Quienes hoy gobiernan el país lo hacen en base a un pacto de impunidad. No es un pacto programático sólido como los grandes acuerdos de gobierno que estudian los científicos políticos. Es un entendimiento precario pero muy poderoso, porque concentra los intereses de los principales líderes de los partidos que están hoy en el parlamento y por eso quieren que se mantenga.

Pero saben que la gran mayoría de electores no votará por ellos, entonces usan las leyes como trampa para seguir controlando el Congreso, aunque no tengan los votos suficientes. Nuestra tarea es entender esa trampa y desactivarla con un voto estratégico.

Advierto que desmenuzar los pasos de esta trampa puede resultar tedioso, pero está en juego el futuro del país, así que toca tener un poco de paciencia y leer hasta el final. 

Explico un poco más el problema. Si vemos la última encuesta de DATUM, los partidos del “pacto” tienen juntos alrededor de 30% de los votos. El 23% dice que votará blanco o viciado, que no quiere optar por ningún partido en competencia. Finalmente, el 47% de votantes estamos repartidos entre casi 20 partidos.  Este contexto es precisamente el que beneficia al pacto que, con 30% o menos del electorado se puede hacer del 60% o más del Congreso, en sus dos cámaras. Paso a explicar por qué.

Paso 1: dispersión del voto.

La decisión del actual Congreso de eliminar las famosas “PASO”, primarias abiertas simultáneas y obligatorias, permitió que todos los partidos inscritos que cumplieran con requisitos básicos pudieran participar y no excluyó a los que tuvieran una votación baja en la primaria.

Esta decisión permite la dispersión total de los votos. Los partidos del pacto, que están hoy en el parlamento, no son tantos. Los más activos son siete y tenemos 36 listas compitiendo. Esto hace que el voto de continuidad del pacto, que no supera el 30%, se reparta entre pocos partidos que, además, tienen símbolos que son más conocidos. El 70% restante de votantes estamos distribuidos entre casi 20 opciones que, siendo la mayoría nuevos registros, tienen símbolos muy poco conocidos.  El voto de resistencia al pacto, que busca un cambio en la política nacional, está disperso y fragmentado.

Paso 2: la doble valla para cada cámara.

La trampa electoral incluye la modificación de la valla electoral. Para empezar, no es sólo una para ingresar al Parlamento, sino que hay una valla para ingresar a la Cámara de Senadores y otra para la de Diputados. Un partido con alta votación nacional que logra tener un buen porcentaje en la lista de senadores nacionales, pero no tantos votos concentrados regionalmente, podría entrar sólo a una cámara. Esto dificultará su trabajo pues, si sólo tiene Senadores y no tiene Diputados, entonces no tendrá iniciativa legislativa, pues todo empieza por la llamada cámara baja, por eso es tan importante tener una buena Cámara de Diputados. 

Antes la valla era el 5% de los votos o cinco parlamentarios electos. Pero ahora en la Cámara de Diputados se requiere 5% del voto y siete Diputados electos. Con ambos requisitos, cuatro partidos que pasaron la valla en la elección del 2021 no estarían representados en el actual Congreso. La Cámara de Senadores tiene una valla de 5% de los votos y tres Senadores electos, con la complejidad de sumar resultados de una lista nacional y una regional. 

Todos los partidos que no pasen la doble valla en cada cámara alimentarán el bolsón de votos nulos y eso quiere el pacto.

Paso 3: ¡Cinco columnas!    

Nuestras cédulas electorales tenían tres columnas, una para elegir presidente, otra a congresistas y la última para elegir a parlamentarios andinos. Si vemos los resultados de elecciones pasadas, el número de votos blancos, nulos y viciados aumentan en cada columna. Votamos con menos convicción o conocimiento. Concentramos el voto en la columna presidencial.

Una cédula inmensa, con 36 filas y cinco columnas con dos espacios en blanco para el voto preferencial, está diseñada para la confusión y la frustración. Intentar cruzar el voto puede ser toda una odisea. Recordar por quién quieres votar en una cámara y no en la otra, además de no confundir elección regional al senado con la elección a diputados por cada región es un reto sin precedentes en el país.

Acá el pacto tiene otra vez ventaja. Suele tener un voto concentrado. Pero los votantes de oposición con tantas opciones pueden tener preferencias diferentes para candidaturas presidenciales, de senadores nacionales o regionales y de diputados. La confusión puede llevar a incrementar los votos viciados y la frustración aumentará los votos blancos.

Paso 4: El bono del voto válido.

Alta dispersión nos llevará a tener una gran cantidad de votos nulos para el Senado y Diputados. Cinco columnas en una cédula inmensa pueden llevarnos a tener más votos viciados y blancos. Si les sumamos el 23% de votos viciados voluntariamente que reporta la encuesta citada, estamos hablando de un 60% de votos que no definan el resultado final.

Estos votos serán repartidos proporcionalmente entre quienes pasan la doble valla en cada cámara, dando el resultado de “votos válidos” y recién ahí se ve el número de curules que obtiene cada partido. Por ejemplo, si pasan sólo cinco partidos la doble valla de diputados, con Fuerza Popular y Renovación Popular con 15 o 12% del voto cada uno, pueden terminar con el 60% de los curules de esa cámara. Se pelean en campaña, pero trabajan juntos en el Congreso.

No les regalemos el voto en estas elecciones. Evaluemos cómo van las opciones de oposición y hagamos un voto estratégico. Podemos frenar al pacto si desactivamos su trampa electoral.  

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