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El día en que Rocío Dúrcal terminó detenida

Abc.es 
Casi con toda seguridad, Rocío Dúrcal ha sido la única artista española capaz de tener dos carreras consecutivas y exitosas . Fue la niña prodigio del cine español de los sesenta, gracias al buen hacer de su descubridor, y algo después, concretamente a finales de los setenta, encontró en la canción mexicana el género que le permitiría perdurar cuando otras habían desaparecido. « Rocío sabía que podía triunfar , y sus ilusiones por ser alguien en el mundo del espectáculo eran evidentes. Nunca hubo una queja, no se cansaba nunca, esperaba lo que hubiera que esperar. En definitiva, estaba absolutamente a favor de su propio proyecto», apunta el periodista José Aguilar, autor de varios libros que recorren los episodios más importantes de una trayectoria única que ha marcado para siempre la historia del cine y de la música de habla hispana. Rocío Dúrcal, Marieta en la vida real , procedía de una familia humilde sin demasiados recursos económicos y tuvo como primer empleo un puesto de aprendiza en una peluquería. «Ayudaba muchísimo en las labores del hogar. Sabía hacer de todo desde muy pequeña, y el sentido de la responsabilidad siempre lo tuve muy desarrollado. Era como la otra madre de mis hermanos, porque mamá no podía con todos nosotros», contaba la artista, que tenía quince años cuando, con permiso de sus padres, participó en el programa de canto 'Primer aplauso'. Allí la vio actuando el productor y representante de artistas Luis Sanz, que quedó prendado de su talento y la contrató para que protagonizara una serie de películas hechas a su medida. Varias de ellas generaron triunfos discográficos y brindaron una popularidad extraordinaria a aquella muchacha pizpireta y con mirada de ángel por la que muchos jóvenes suspiraban. «José Luis Uribarri estuvo muy enamorado de Rocío Dúrcal cuando la conoció, pero ella tenía 14 años y, lógicamente, todo era imposible. Fue un amor platónico que Uribarri nunca olvidó», apunta Aguilar, quien en sus libros cuenta que la artista salió un tiempo con Juan Pardo antes de caer rendida a los pies del cantante pop Antonio Morales 'Junior', componente del conjunto Los Brincos y, más tarde, del dúo Juan (Pardo) y Junior. La pareja contrajo matrimonio en 1970 en San Lorenzo de El Escorial, en una boda que Luis Sanz organizó como si fuera una película. «Él lo escogió absolutamente todo para que fuera la boda del año, hasta el diseño del traje de novia que confeccionaron Herrara y Ollero fue idea suya. Él lo pagó todo», cuenta a nuestro periódico Aguilar. Según el biógrafo, Junior quiso protagonizar películas con Rocío Dúrcal, «pero Luis Sanz se negó en rotundo. Después me confesó que aquella postura tan radical seguramente fue un error». También explica que, antes de romper el contrato con su descubridor, Rocío «le dijo que seguiría con él si le dejaba la opción de tener carta libre en producciones extranjeras, pero Luis se negó». Después de eso, concretamente en febrero del 75, la madrileña participó en la famosa huelga de actores que paró los teatros, los rodajes y la televisión, y que acabó con su detención. Al día siguiente de esto, Lola Flores se presentó en la Dirección General llorando y pidiendo que sacaran a su amiga, cosa que así sucedió (después de imponerle, eso sí, una multa de 200 mil pesetas de la época). A raíz de este episodio, algunos llegaron a decir que Rocío era comunista y que pertenecía a ETA . «Me quedé de piedra —comentó ella— porque yo lo único que intento es que se cumplan los derechos laborales». Dos años después, en plena época del destape, se atrevió a coprotagonizar junto a Bárbara Rey la primera película de temática lésbica de nuestro cine, 'Me siento extraña', de la que no quería recordar mucho. «Rocío sentía un gran pesar porque su última película fuera 'Me siento extraña'. Pero esto no tenía nada que ver con su temática, sino con la mala realización del filme», apunta su biógrafo, quien añade otro dato curioso: en realidad, la protagonista de 'La corte del Faraón' tenía que haber sido Rocío y no Ana Belén. «Esa era la ilusión de Luis Sanz, pero no pudo ser». Después de dejar de hacer cine, Rocío probó suerte, sin éxito, cantando a dúo con su marido, que acabaría abandonando su carrera artística para cuidar a sus tres hijos y llevar la casa. «El amor de Rocío Dúrcal por Junior era algo fuera de lo común. Ella lo admiraba profundamente y si él se lo hubiera pedido hubiese abandonado su carrera», apunta Aguilar. Claro que también hubo momentos de crisis de pareja, y el propio Junior reconoció tiempo después en un libro que en un momento dado le fue infiel a su esposa con la actriz y política filipina Vilma Santos. A finales de los setenta, Rocío se afincó en México y grabó algunas canciones del compositor Juan Gabriel. En pocos años logró convertirse en una de las reinas de la canción mexicana. Pero un día tuvo un desencuentro con aquel y ambos se distanciaron por motivos que ninguno llegó a explicar. «Realmente, los motivos del alejamiento de Rocío y Juan Gabriel fueron económicos», aclara Aguilar. «En la última gira prevista que no llegó a realizarse, Juan Gabriel quería quedarse con unas cantidades que no le correspondían y que no eran justas, y Rocío se sintió profundamente decepcionada». Hasta principios del nuevo milenio, Rocío siguió al pie del cañón, pero todo se torció por culpa de un cáncer de útero que acabaría con su vida en marzo de 2006. Llegado el momento de repartir la herencia se desató una guerra familiar que acaparó titulares. Sucedió cuando uno de los hijos de la artista, Antonio, descubrió que su padre ocultaba a su prole varias propiedades que la finada poseía en el extranjero y que no estaban recogidas en el testamento que firmó en el 92. Aquel follón terminó en los tribunales, y un Junior deprimido y con problemas con el alcohol estuvo a punto de desheredar a dos de sus hijos. Finalmente, todos ellos llegaron a un acuerdo extrajudicial para no ir a juicio y firmaron las paces poco antes de que el cantante doblara la servilleta.

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