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La trampa de la abstinencia: por qué esperar demasiado arruina la calidad del semen

Abc.es 
Durante décadas, la recomendación estándar en las clínicas de fertilidad ha sido la paciencia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere todavía hoy un periodo de abstinencia de entre dos y siete días antes de proporcionar una muestra de semen o someterse a técnicas de reproducción asistida . La lógica parecía infalible: a más tiempo de espera, mayor volumen de esperma y cantidad de espermatozoides. Sin embargo, la ciencia empieza a confirmar que, en biología reproductiva, la cantidad no es sinónimo de calidad. Un ambicioso estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oxford y publicado esta semana en la revista ' Current Biology ' sugiere que este «depósito» biológico tiene una fecha de caducidad mucho más temprana de lo que pensábamos. La investigación, que constituye uno de los análisis transversales más completos realizados hasta la fecha, ha detectado un patrón universal en el reino animal, desde insectos hasta mamíferos: el esperma almacenado se deteriora rápidamente . Este proceso, denominado senescencia espermática post-meiótica, ocurre de forma independiente a la edad del varón. Es decir, no importa si el individuo es joven; si sus espermatozoides pasan demasiado tiempo «aparcados», pierden facultades, sufren daños en su material genético y reducen drásticamente la viabilidad de los futuros embriones. Para llegar a estas conclusiones, el equipo científico realizó un meta-análisis de 115 estudios humanos que involucraron a casi 55.000 hombres, además de analizar otras 30 especies no humanas. Los resultados en nuestra especie son claros: los periodos largos de abstinencia sexual se asocian directamente con un aumento del estrés oxidativo y daños en el ADN espermático, además de una menor movilidad de los gametos. La doctora Rebecca Dean, investigadora del Departamento de Biología de Oxford y coautora principal del trabajo, explica la fragilidad intrínseca de estas células. «Debido a que los espermatozoides son altamente móviles y tienen un citoplasma mínimo, agotan rápidamente sus reservas de energía almacenadas y tienen una capacidad limitada de reparación», señala Dean. Esta carencia de mecanismos de «mantenimiento» convierte al almacenamiento en un proceso particularmente dañino en comparación con otros tipos celulares del cuerpo. Según la investigadora, la receta para mejorar la fertilidad masculina podría ser más sencilla de lo previsto: «Nuestro estudio destaca cómo la eyaculación regular puede proporcionar un impulso pequeño pero significativo». Uno de los hallazgos más sorprendentes de la investigación es la diferencia abismal entre sexos a la hora de conservar estas células. En muchas especies, tanto machos como hembras almacenan esperma como estrategia reproductiva. Los machos lo hacen para asegurar que siempre haya suministro disponible para el apareamiento; las hembras, para poder reproducirse incluso cuando los machos escasean. Sin embargo, el estudio revela que las hembras son mucho mejores preservando la calidad del semen a largo plazo. «Esto probablemente refleja la evolución de adaptaciones específicas de las hembras, como órganos de almacenamiento especializados que proporcionan antioxidantes para extender la viabilidad del esperma», explica la doctora Irem Sepil, también autora del estudio. Estos órganos secretan fluidos reproductivos que nutren a los espermatozoides, una línea de investigación que, según Sepil, abre vías inexploradas para la «biomimética», una tecnología que imite estos procesos naturales para mejorar la conservación artificial de esperma en los bancos de fertilidad. Este cambio de paradigma tiene implicaciones inmediatas. El hecho de que el esperma envejezca por sí solo , al margen de la edad del organismo que lo produce, es un factor que la medicina reproductiva ha infravalorado durante demasiado tiempo, explican los autores, que sugieren que el límite superior de siete días de abstinencia que marca la OMS podría ser excesivo y contraproducente. El doctor Krish Sanghvi, líder de la investigación, propone ver las eyaculaciones no como un fluido estático, sino como «poblaciones de espermatozoides individuales que nacen, mueren, envejecen y sufren una mortalidad selectiva». Bajo esta perspectiva demográfica, renovar la población mediante la eyaculación frecuente , ya sea a través de la actividad sexual o la masturbación, asegura que el «ejército» de gametos sea joven y funcional. De hecho, los datos más recientes sugieren que eyacular en las 48 horas previas a la entrega de una muestra puede mejorar significativamente los resultados de la fecundación in vitro. Más allá de las clínicas de humanos, este halalzgo promete revolucionar los programas de cría en cautividad de especies en peligro de extinción, donde la gestión del éxito reproductivo es una carrera contrarreloj donde, según revelan estos últimos datos, la frescura del mensajero es tan importante como el mensaje que transporta.

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