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Con la sanción de un partido a Valverde se les ve el plumero

Derbi de Madrid. Con 3-2 en el marcador, Valverde le propina una patada a Baena y, de inmediato, Munuera Montero le enseña la tarjeta roja al madridista. El VAR no le rectifica y Valverde se tiene que ir del campo. En el acta, Munuera redactó el motivo de la expulsión: “Por dar una patada a un adversario, sin estar a distancia (el balón) de ser jugado, empleando uso de fuerza excesiva”. Es la síntesis de lo que todos vimos por televisión con la jugada repetida desde diferentes ángulos. Lo insólito fue lo que pasó después de que el pajarito abandonase el verde. El árbitro se fue a contarle a Arbeloa el motivo de la roja. Con una vocación didáctica que el entrenador del Real agradeció en rueda de prensa, Munuera hizo lo que nunca hacen los árbitros: justificar y argumentar el motivo de su decisión al entrenador presuntamente perjudicado. Todos supimos que le había dicho: “Va por detrás, no juega balón y la única intención que tiene es derribarlo con fuerza excesiva”. De ahí que le mostrase la roja fulminante. Pero, en el Bernabéu expulsar a una estrella local es tan raro, inhabitual y desafiante que el colegiado, en una decisión insólita, se ve en el brete de querer ir a dar explicaciones. 

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