La tentativa fallida de Laia Estruch
Hace meses, analizando en estas páginas otra cita de la misma artista, comentábamos la dificultad de mantener activadas a posteriori ciertas obras que remiten a una voluntad performativa. Ahora, Laia Estruch (1981), parece querer generar otras posibles opciones al respecto en una nueva muestra. Así, en 'Carrau' (Carraca), para Ehrhardt Flórez, plantea un giro en su proceso, proponiendo que sea el espectador quien, en lugar de la autora, active las piezas a través de su cuerpo y su experiencia física, y se transforme de espectador en 'performer'. Para ello ha dispuesto tres grandes estructuras inflables, un material de trabajo habitual en ella, con formas geométricas y orgánicas y vivos colores, que tapan los distintos accesos a la galería, forzando a franquearlos con dificultad, como si fuéramos una especie de rediviva y agobiada Alicia a través de un plastificado espejo hinchable, para después encontrarnos con... Nada. La idea podría no ser desdeñable, al cuestionar objeto artístico o experiencia e invertir el rol artista-público, pero el resultado se antoja demasiado pobre, simple y pretenciosamente 'ocurrente'. Creo sin duda que Estruch está capacitada para acceder a mayores y mejores cotas de excelencia creadora.