Gráfico | Cómo funciona el sistema electoral de Estados Unidos, paso a paso

Cada cuatro años, los ciudadanos estadounidenses eligen al presidente mediante un sistema diferente al habitual en los países europeos. No gana el que más votos directos obtiene, sino el que más delegados consigue en el conocido como “colegio electoral”.

En el sistema español, los domingos suele ser el día para acudir a las urnas, mientras que en EE.UU. las elecciones presidenciales se celebran el primer martes después del primer lunes de noviembre, por ley.

Además, el sistema electoral estadounidense cuenta con más peculiaridades que lo distinguen de nuestra cultura. Para comprender su funcionamiento, sigue deslizando.

Lo primero a tener en cuenta es que el modelo presidencial de Estados Unidos no se parece al sistema parlamentario de España.

Para empezar, el día de votación está recogido en una ley federal: se vota el primer martes después del primer lunes de noviembre, cada cuatro años.

El porqué tiene unos motivos históricos. La fecha se escogió a mediados del siglo XIX, y pretendía evitar que la temporada de la cosecha coincidiera con las elecciones, para así fomentar la participación en un país entonces muy agrícola.

Además, el motivo de que se celebren en martes favorece el traslado de la gente que vivía en áreas remotas y los domingos tenía compromisos religiosos.

Existen tres formas de votar, aunque no todas están disponibles en todos los estados:

Voto presencial. Para ejercer este derecho, primero hay que registrarse. Las fechas para darse de alta son distintas en cada Estado, y pueden oscilar desde 30 días antes hasta el mismo día de las elecciones en algunos casos.

Voto anticipado. Algunos centros de votación abren antes del día de las elecciones para permitir la votación anticipada en persona.

Voto ausente o por correo. Este mecanismo es similar al de la Unión Europea.

La idea es que el voto popular se celebre un mes antes de la votación formal del colegio electoral, que es el que legalmente elige al presidente.

En el sistema español, gobierna el partido que consigue mayoría absoluta en el Parlamento y los diputados se eligen con un sistema proporcional según la cantidad de votos que tenga una lista electoral en cada provincia (de forma simplificada).

En Estados Unidos un partido gana la presidencia en función del colegio electoral.

El colegio electoral está compuesto por 538 delegados(electores), que se asignan según la población de cada estado. El mínimo por estado es de tres, mientras que los estados más grandes pueden llegar hasta 55, como en California.

Puedes comprobar en este mapa interactivo la cantidad de delegados que tiene cada uno.

¿Y quiénes son los delegados? Pueden ser miembros activos del partido o personas que no están aliadas a ninguno.

Los delegados se encargan de votar al candidato, cumpliendo con el voto popular de cada estado. El sistema se llama winner-take-all e implica que el ganador se lleva el apoyo de todos los delegados que corresponden al estado.

Por ejemplo, en las anteriores elecciones en Texas el candidato que más votos recibió fue Donald Trump, por lo que los 38 delegados de este Estado votaron por el candidato republicano.

Las únicas excepciones se dan en Nebraska y Maine, que reparten sus delegados de manera proporcional, en función del porcentaje de votos que haya obtenido cada candidato.

Para que un presidente salga elegido, debe tener el apoyo de al menos 270 delegados (la mitad más uno).

La misma noche electoral se suele conocer al ganador de esos 270 delegados, mientras los medios de comunicación realizan distintas proyecciones. Pero el proceso de confirmación formal es más largo: se certifican por cada autoridad estatal y el Congreso estadounidense se reúne en una sesión para contar las papeletas.

La última vez que se produjo esta sesión conjunta fue el fatídico 6 de enero, cuando una multitud de partidarios de Trump asaltó el capitolio.

El 20 de enero el presidente electo toma el cargo y hace el juramento.

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