Se disparan los casos de cáncer de próstata en Europa

Abc.es 
Las tasas de cáncer de próstata en toda Europa desde 1980 son indicativas de sobrediagnóstico, afirman los investigadores en un estudio publicado en ' The BMJ '. El estudio ha analizado los datos sobre las tasas de incidencia anual de cáncer de próstata en hombres de 35 a 84 años en 26 países europeos entre 1980 y 2017, así como de mortalidad entre 1980 y 2020. También llevaron a cabo una revisión de estudios sobre la aceptación de las pruebas de PSA en 12 países europeos. Sus conclusiones son que los nuevos diagnósticos han aumentado debido a la generalización en el uso de las pruebas del PSA [antígeno prostático específico], pero las tasas de mortalidad no se han beneficiado de forma paralela. Esto sugiere un posible sobrediagnóstico, es decir, la detección de tumores inofensivos que probablemente no causen síntomas ni la muerte del paciente a lo largo de su vida. Estos hallazgos, señala a Science Media Centre Rafael Marcos-Gragera, del Instituto Catalán de Oncología-Plan Director de Oncología , están en línea con estudios recientes realizados en España que documentan un aumento en la incidencia de cáncer de próstata hasta 2003, seguido de una disminución atribuida a la reducción en la determinación oportunista de PSA. Además, añade, « s e observa un descenso progresivo en la mortalidad y un aumento en las tasas de supervivencia entre 1994 y 2018 ». El sobrediagnóstico se refiere a la detección de cánceres inofensivos que es poco probable que causen síntomas o la muerte durante la vida de un paciente, lo que puede conducir a tratamientos innecesarios, impactos negativos en la calidad de vida y desperdicio de recursos de atención médica. Según los autores, esta divergencia entre incidencia y muertes «sugiere que la intensidad y cobertura de las pruebas de PSA ha sido un factor crítico para las tendencias crecientes en la incidencia del cáncer de próstata en Europa», lo que refuerza la necesidad de minimizar los daños del sobrediagnóstico. Esto es de particular relevancia para la posible implementación de programas de detección del cáncer de próstata en toda la población, que, de implementarse en el futuro, deberían estar cuidadosamente diseñados y planificados para minimizar y monitorizar los daños del sobrediagnóstico en la población, añaden. Las pruebas de PSA no reguladas y oportunistas han sido, y siguen siendo, habituales en Europa. El Plan de Lucha contra el Cáncer de la UE propuso recientemente una nueva estrategia para los programas de detección del cáncer de próstata, pero se necesitan datos de referencia sobre los niveles nacionales y las tendencias en los resultados de esta enfermedad antes de introducir nuevos enfoques. Señala a SMC Marcos Luján Galán, del Hospital Infanta Cristina e investigador en la rama española del European Randomized Study of Screening for Prostate Cancer , que el cribado masivo del cáncer de próstata con PSA únicamente produce cambios en la incidencia de dicha enfermedad, poco o ningún cambio en la mortalidad por cáncer de próstata y tiene un efecto nulo sobre la mortalidad por todas las causas (mortalidad global), ya que no añade esperanza de vida. El futuro del cribado, dice, «pasa en estos momentos por incluir pruebas que reduzcan el sobrediagnóstico, como el uso de la resonancia magnética (aunque su viabilidad en términos de costes puede ser una limitación). Los estudios que validan las estrategias de cribado en cáncer de próstata requieren un tiempo de seguimiento largo (por ejemplo >10 años), por lo que tardaremos en ver resultados (si estos se producen)». Según el estudio, la incidencia aumentó más del doble en la mayoría de los países entre 1990 y 2017, en paralelo con la adopción de la prueba de PSA, aunque el ritmo de aumento varió mucho entre países y a lo largo del tiempo. Por ejemplo, los mayores aumentos de la incidencia se dieron en el norte de Europa, Francia y los países bálticos, especialmente en Lituania, donde las tasas se multiplicaron por ocho . La diferencia entre las tasas de incidencia más altas y más bajas en los distintos países osciló entre 89,6 por 100.000 hombres en 1985 y 385,8 por 100.000 hombres en 2007. «La alta incidencia actual del cáncer de próstata en muchos países puede estar inflada por pruebas de PSA no reguladas y oportunistas que sirven para enmascarar cualquier variación debida a factores causales y pueden ser indicativas de sobrediagnóstico», concluyen los autores.

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