El Papa pide a los gobiernos «amnistías y condonar penas de presos» por el final del Jubileo

Abc.es 
El Papa ha celebrado este domingo el Jubileo de los presos , al que han asistido con permisos especiales unas 200 personas que están cumpliendo condena en varias cárceles europeas, entre ellos 31 llegados desde España. Durante la misa con ellos en el Vaticano, León XIV ha solicitado a los gobiernos medidas de «amnistía o condonación de la pena» antes de que concluya este año santo, que se clausura el próximo 6 de enero. «Confío en que en muchos países se dé cumplimiento a este deseo», ha añadido. Es habitual que los Pontífices aprovechen los años santos para proponer la costumbre bíblica que identifica los jubileos con «un año de gracia en el que a todos se les ofrecía la posibilidad de empezar de nuevo», como ha recordado este domingo el Papa. Durante el Jubileo del año 2000, Juan Pablo II hizo una petición similar , y el gobierno de José María Aznar recogió el guante y concedió 1.441 indultos, muchos de ellos a insumisos que se habían negado a hacer el servicio militar, pero también a los condenados por el caso Filesa, sobre financiación irregular del PSOE. También el gobierno italiano concedió un número importante de indultos, entre ellos al terrorista Ali Agca, condenado por intentar asesinar a Wojtyla. Este domingo en la basílica de San Pedro además de unos 200 presos, escuchaban esta solicitud funcionarios de cárceles, magistrados y también capellanes y voluntarios que trabajan en cárceles o que promueven proyectos de reinserción. En la homilía, el Papa ha citado los problemas que afligen las prisiones, como «el hacinamiento y el compromiso insuficiente para garantizar programas educativos estables de recuperación y oportunidades de trabajo». También las dificultades «a nivel más personal», como «el peso del pasado, las heridas que hay que curar en el cuerpo y en el corazón, las desilusiones, la infinita paciencia que se necesita, consigo mismo y con los demás, cuando se emprenden caminos de conversión, y la tentación de rendirse o de no perdonar más», ha añadido. «La cárcel es un entorno difícil y hasta las mejores intenciones pueden encontrar muchos obstáculos. Precisamente por eso, no hay que cansarse, desanimarse o retroceder, sino seguir adelante con tenacidad, valentía y espíritu de colaboración. De hecho, muchos aún no comprenden que hay que levantarse de toda caída, que ningún ser humano coincide con lo que ha hecho y que la justicia es siempre un proceso de reparación y reconciliación », les ha recordado. También León XIV les ha invitado a conservar «incluso en condiciones difíciles, la belleza de los sentimientos, la sensibilidad, la atención a las necesidades de los demás, el respeto, la capacidad de misericordia y perdón», y que como resultado madurarán «gestos, proyectos y encuentros extraordinarios en su humanidad». «Se trata de un trabajo sobre los propios sentimientos y pensamientos, necesario para las personas privadas de libertad, pero antes aún para quienes tienen la gran responsabilidad de representar ante ellos y para ellos la justicia», ha añadido. Antes de la misa, el Papa ha bendecido un espectacular crucifijo hecho por un preso en la cárcel de Tolmezzo, Italia, con materiales de descarte, como papel, cartón, cepillos y telas. Su autor, que no ha obtenido el permiso para asistir, ha explicado que «este crucifijo es mi oración para que nadie sea juzgado para siempre por sus errores». Dice que lo ha esculpido con materiales que «no tienen ningún valor porque nosotros también nos sentimos sin valor», pero que «en manos de Dios, incluso el papel usado puede convertirse en algo vivo». Después de la ceremonia, el Papa se ha asomado a la ventana del Palacio Apostólico que da hacia la Plaza de San Pedro para el tradicional rezo del ángelus y ha recordado que este sábado fueron beatificado en Jaén decenas de mártires de la persecución religiosa de la guerra civil. «Ayer en Jaén, España, fueron beatificados el sacerdote Emanuel Izquierdo y 58 compañeros, junto con el sacerdote Antonio Montañés Chiquero y 64 compañeros, asesinados por odio a la fe durante la persecución religiosa de los años 1936-38». También ha mencionado a otros mártires franceses asesinados «por odio a la fe en los años 1944-45 durante la ocupación nazi» de París. «Alabamos al Señor por estos mártires, valientes testigos del Evangelio, perseguidos y asesinados por haber permanecido junto a su gente y fieles a la Iglesia», ha dicho. Por otro lado, León XIV también ha denunciado «la reanudación de los enfrentamientos en la parte oriental de la República Democrática del Congo». Fuentes ligadas a las Naciones Unidas aseguran que desde el 2 de diciembre 200.000 personas han tenido que abandonar allí sus casas y que han fallecido 70 civiles en los enfrentamientos entre un centenar de grupos armados para hacerse con el control de los minerales que circulan por esta región. «Al mismo tiempo que expreso mi cercanía a la población, exhorto a las partes en conflicto a que cesen toda forma de violencia y busquen un diálogo constructivo, en el respeto de los procesos de paz en curso», ha solicitado en referencia también a un plan de paz propuesto por Donald Trump.

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