Empiezan a hacer entrenamiento de pesas a los 80 años y su hija muestra los resultados: «Cambió completamente mi forma de pensar»
El envejecimiento de la población es más que obvio y uno de los factores que está cambiando las políticas gubernamentales sociales en muchos países. La mejora del cuidado de la salud , y las políticas preventivas, hacen que cada vez sea más posible llegar en buen estado a la vejez , aunque esta también acarrea múltiples desafíos. Así, la pérdida de masa muscular, la disminución de la movilidad o las enfermedades crónicas son aspectos temidos y que muchos intentan combatir con una vida activa . El ejercicio, en gimnasios, en casa o en la calle, es cada vez más común entre los ancianos y además de caminatas matinales muchos se animan con el 'aquagym', el yoga o pilates, el zumba o incluso el 'spinning'. En los últimos tiempos, sin embargo, se ha abierto el abanico de posibilidades deportivas para los abuelos , aunque a muchos les sorprendan algunos casos. Es lo que ocurrió con Merce, una anciana de 96 años que se viralizó hace un par de años después de que se vieran por redes sociales los ejercicios que hacía para recuperar su movilidad tras una fractura de vértebra. Su hermano Mark la llevó a las puertas abiertas de un gimnasio de Cincinnati y allí descubrió el 'fitness', que le cambió para bien la salud. Sus levantamiento de pesas , de unos 24 kilos de peso, dejaron anonadados a medio mundo. «Todos los movimientos con barra pueden modificarse para adaptarse a las capacidades de cada persona. Y todos pueden volverse más fuertes», aseguraba Chris Reis, su entrenador personal. Inspirada por su caso, ahora Clare Johnson, una periodista escocesa, ha decidido que sus padres, que estaban empeorando de salud, prueben el ejercicio con pesas y acaba de contar su experiencia. Como desvelaba el vídeo inicial de Merce, ella empezó entrenando «con un rack pull muy alto (con solo unos pocos centímetros de rango de movimiento) levantando 11 libras» y tras un trabajo duro y entreno sin falta acabó levantando 53 libras del suelo. Desde el gimnasio al que acudían destacaban que ver « transformaciones increíbles » tanto de jóvenes como de mayores ya son habituales. A Clare esa historia le inspiraba mucho y por eso quiso investigar sobre los beneficios que podrían tener sus padres, que cada vez estaban más frágiles, al pasar a entrenar periódicamente con pesas. Su madre, Rhoda (82 años), tenía osteoporosis, lo que ocasionaba mucho dolor en espalda y cada vez más desequilibrios por lo que ya apenas andaba. Y su padre, Michael (81), ya apenas hacía ejercicio rutinario y una hernia lo había debilitado todavía más. «Cambió drásticamente sus vidas», ha contado Clare recientemente el 'The Telegraph', en donde deja claro que ella tenía clara « la importancia de los músculos ». La escocesa habló con Chris Reis, el entrenador personal de Cincinnati, y revela que él le explicó la importancia del entrenamiento progresivo con pesas. «Volverse más fuerte, aumentando gradualmente el peso de lo que levantas, puede hacer una gran diferencia, no solo en fuerza, movilidad e independencia, sino también en nuestra salud», explica el artículo en el periódico británico. Ella destaca que es habitual llegar a las etapas finales de la vida creyendo que «no podemos hacernos más fuertes» y que, es más, con el paso de los años «solo te haces más frágil». Si embargo, Clare deja claro que «cambió completamente mi forma de pensar». Por eso, enseñó el vídeo de Merce a sus padres y los tres coincidieron en que «era algo que teníamos que probar». «La idea de poder retrasar o revertir [el declive en la salud] era muy atractiva», confiesa ella. Según explica en 'The Telegraph', la transformación física de Rhoda desde que comenzó a entrenar con pesas fue «sorprendente». A principios de año, empezaron los ejercicios, con una barra y desde un garaje de casa y conectándose con Chris. Los padres de Clare tenían que hacer cuatro ejercicios con ese soporte : sentadillas, press de rack, press de banca y deadlifts. En un primer momento, el entrenador les instó a ir aumentando, semana a semana, un kilo en los entrenamientos . Ahora, lo hacen solo unos 250 gramos porque ya han llegado a una gran intensidad: Michael levanta unos 93 kilos (empezó en 40) y Rhoda, 43 kilos (empezó con 12). Los tres hacen sus ejercicios todos los lunes y jueves por la mañana en sesiones que duran unos 90 minutos en que la mayor parte del tiempo se destina al cambio de pesas. Su cambio, rememora el 'The Telegraph', ha sido «dramático». Rhoda, que apenas podía caminar 30 segundos seguidos, ya llega a los 6 minutos sin apoyo y destaca que ya va rápida, sin dolor y sin encorvarse tanto. Además, necesita menos ayuda en tareas cotidianas como subir y bajar escaleras o abrir frascos. Y mentalmente está mucho más fuerte: « no me siento vieja. Siento que me estoy haciendo más joven», explica la anciana. Michael no tiene un cambio tan visible pero también está mucho más en forma. En el reportaje, Clare acaba dando tres consejos simples pero claros: enseñar a los mayores ejemplos reales para motivarlos, eliminar cualquier barrera para que puedan levantar pesas (empezando por encontrar un entrenador pero también preparándoles el espacio y material) y conseguir la aprobación de un médico para que confirme que todo está bien y que pueden realizar ejercicio.